Un tema que siempre me ha preocupado es el de la buena gestión de los recursos sanitarios. He sido testigo del abuso de la sanidad. Por desgracia no he sido testigo de tantos que han empleado su sentido común para resolver problemas banales de una forma mucho más eficiente.
Estamos abriendo un nuevo hospital. Me atrevería a decir que durante dos semanas he sido testigo de lo que debería ser una urgencia pediátrica. Acudían muy pocos niños y todos con motivo.
¿Cuál era la causa? El desconocimiento de la población de que el hospital ya estaba en funcionamiento. De forma que los que venían eran, en su mayor parte, pacientes remitidos desde Atención Primaria.
No me atrevería a decir que todos venían graves, pero sí que todos venían con motivo.
Pero ya se ha terminado ese sueño. Ya casi todos saben que el hospital está abierto y han empezado a venir a la urgencia pediátrica por cualquier motivo. Y, por supuesto, ya están los repetidores.
Cuando voy a llamar a un paciente a la sala de espera y le veo correteando os prometo que hago un verdadero esfuerzo por sonreír.
Ya acuden como siempre: a pedir la segunda opinión por el mismo proceso, a hacer un chequeíto antes de salir de vacaciones, a consultar por una fiebre que debería ver su pediatra...
Pero no me sulfuro. Más hospitales no significan mejor asistencia (y estoy tirando piedras contra mi propio tejado). Siempre me hicieron gracia los comentarios de que los recortes no afectarían a la calidad de la asistencia. Si así fuera quedaría claro cuánto holgazaneábamos.
Está claro que la buena utilización de los recursos sanitarios es algo complejo. Y, como con tantas otras cosas (léase crisis) la ética del que da el servicio y del que acude a él tiene mucho que ver con el buen uso.
Nos metimos en esta crisis por falta de ética. ¿Quieren hacerme creer que para salir de ella se va a recuperar la ética? ¡Uf! No sé...
Siempre que me planteo estas cosas la respuesta se me antoja muy sencilla: la clave está en la familia. Si la familia funciona no hay crisis, y se acude a la urgencia con motivo.
Qué simplón, ¿no? Y qué deslabazado. La falta de práctica.
jueves, mayo 31, 2012
miércoles, mayo 02, 2012
Más cambios
Se ve que soy un tío de palabra. Me propuse escribir menos en el blog, y lo estoy cumpliendo a rajatabla.
Aunque lo cierto es que son otros los motivos que me han llevado a tal abandono: he cambiado de trabajo. Como me dicen algunos amigos: y qué pasa, que ahora: ¿eres arquitecto?
No. He cambiado de hospital. Por decirlo al hilo del "queso" podría decir que estaba viviendo una etapa laboral de completa bonanza y satisfacción (había queso en abundancia y olía muy bien), y estando en este queso he olido (sin yo buscarlo) un queso que parece mejor, así que así que me he lanzado, de nuevo, a la aventura de comenzar en un hospital nuevo.
Por eso tengo la cabeza en otro sitio, que no es el blog.
Me ha dado mucha pena irme de donde estaba, por muchos motivos, pero fundamentalmente por la gente. He tenido unos compañeros fabulosos. Y no me refiero a mis compañeros pediatras, que también, sino a todo el personal: enfermeras, auxiliares, matronas, celadores, administrativos, médicos de otros servicios, personal de cafetería, de limpieza... Muchísima gente maravillosa .
Se organizó una cena de despedida. Prepararon un emocionante vídeo y después me entregaron un libro de firmas. El típico libro que he tenido que firmar mil veces, donde solo escribes cosas buenas del otro. Pues bien, verlas todas juntas me ha emocionado. En ocasiones pienso que es mi mejor carta de recomendación. He agradecido mucho esas palabras (aunque soy consciente de que nadie te va a poner: aleluya, tanta gloria lleves como paz dejas...)
Soy un hombre afortunado. Tanto que a veces me da miedo. Desde este rinconcito quiero agradecer a todos los que durante estos cuatro años han compartido mi camino laboral, de los que tanto he aprendido y a quienes tanto debo...
Aunque lo cierto es que son otros los motivos que me han llevado a tal abandono: he cambiado de trabajo. Como me dicen algunos amigos: y qué pasa, que ahora: ¿eres arquitecto?
No. He cambiado de hospital. Por decirlo al hilo del "queso" podría decir que estaba viviendo una etapa laboral de completa bonanza y satisfacción (había queso en abundancia y olía muy bien), y estando en este queso he olido (sin yo buscarlo) un queso que parece mejor, así que así que me he lanzado, de nuevo, a la aventura de comenzar en un hospital nuevo.
Por eso tengo la cabeza en otro sitio, que no es el blog.
Me ha dado mucha pena irme de donde estaba, por muchos motivos, pero fundamentalmente por la gente. He tenido unos compañeros fabulosos. Y no me refiero a mis compañeros pediatras, que también, sino a todo el personal: enfermeras, auxiliares, matronas, celadores, administrativos, médicos de otros servicios, personal de cafetería, de limpieza... Muchísima gente maravillosa .
Se organizó una cena de despedida. Prepararon un emocionante vídeo y después me entregaron un libro de firmas. El típico libro que he tenido que firmar mil veces, donde solo escribes cosas buenas del otro. Pues bien, verlas todas juntas me ha emocionado. En ocasiones pienso que es mi mejor carta de recomendación. He agradecido mucho esas palabras (aunque soy consciente de que nadie te va a poner: aleluya, tanta gloria lleves como paz dejas...)
Soy un hombre afortunado. Tanto que a veces me da miedo. Desde este rinconcito quiero agradecer a todos los que durante estos cuatro años han compartido mi camino laboral, de los que tanto he aprendido y a quienes tanto debo...
domingo, febrero 26, 2012
Cuidados centrados en el desarrollo
Existe un juego divertido que consiste en imaginar la cara de un locutor de radio a partir de su voz. En general cuando uno conoce al locutor suele llevarse una decepción (no es que sea feo, es que no se parece en nada al que nosotros imaginábamos. Lo mismo ocurre cuando vemos una película de un libro que previamente hemos leído).
El otro día estuvimos una enfermera y un servidor en la cadena SER Madrid Sur para hablar de los cuidados centrados en el desarrollo. ¿Y eso qué es?
Para quien quiera tener una idea puede escuchar el audio que está colgado aquí.
¿Cómo es el pediatra humanista según su voz?
Tal vez después de escucharlo uno no se haya hecho una idea de qué hablabamos, pero es que los nervios son muy traicioneros.
Fue una experiencia formidable. Me hizo mucha ilusión. Siempre me ha gustado el mundo audiovisual. El presentador, David Sañudo, fue muy amable en todo momento, y me ensimismó su profesionalidad. Me hizo gracia verle entrar, en un determinado momento, corriendo a la cabina (o como lo llamen) después de una parte del programa que correspondía a una grabación. Llegó justo en el último segundo, y se puso a hablar como si nada. Y luego me fascinó el interés que mostraba por todo lo que le íbamos contando.
Y estas cosas producen mono, así que ya estoy esperando a ver si se ofrece una segunda oportunidad.
El otro día estuvimos una enfermera y un servidor en la cadena SER Madrid Sur para hablar de los cuidados centrados en el desarrollo. ¿Y eso qué es?
Para quien quiera tener una idea puede escuchar el audio que está colgado aquí.
¿Cómo es el pediatra humanista según su voz?
Tal vez después de escucharlo uno no se haya hecho una idea de qué hablabamos, pero es que los nervios son muy traicioneros.
Fue una experiencia formidable. Me hizo mucha ilusión. Siempre me ha gustado el mundo audiovisual. El presentador, David Sañudo, fue muy amable en todo momento, y me ensimismó su profesionalidad. Me hizo gracia verle entrar, en un determinado momento, corriendo a la cabina (o como lo llamen) después de una parte del programa que correspondía a una grabación. Llegó justo en el último segundo, y se puso a hablar como si nada. Y luego me fascinó el interés que mostraba por todo lo que le íbamos contando.
Y estas cosas producen mono, así que ya estoy esperando a ver si se ofrece una segunda oportunidad.
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martes, febrero 21, 2012
Faltan funcionarios
A mí que no me vengan con cuentos: faltan funcionarios. Hoy, sin ir más lejos, he ido a entregar mi modelo 6 para la comunición de datos para la inclusión en el sistema especial para empleados de hogar del régimen general.
Una hora y media he tardado en ser atendido (supongo que debido a la escasez de personal).
Una conversación cualquiera:
- Pringao (yo): Buenos días, venía a entregar el modelo para la comunicación de datos...
- Funcionaria (tras ojear detenidamente): bien, necesito el documento de identificación de la empleada.
- Pringao: no lo tengo, he leído toda la información detenidamente y en ningún lugar indica que hubiera que aportar dicho documento.
- Funcionaria (con sonrisita molesta): sí, nos está pasando mucho, je, je...
Una hora y media he tardado en ser atendido (supongo que debido a la escasez de personal).
Una conversación cualquiera:
- Pringao (yo): Buenos días, venía a entregar el modelo para la comunicación de datos...
- Funcionaria (tras ojear detenidamente): bien, necesito el documento de identificación de la empleada.
- Pringao: no lo tengo, he leído toda la información detenidamente y en ningún lugar indica que hubiera que aportar dicho documento.
- Funcionaria (con sonrisita molesta): sí, nos está pasando mucho, je, je...
El pringao ya no dice nada, agacha la cabeza, recoge su puto modelo 6 y se vuelve cabizbajo, pensando que no pudo salir de allí tan airoso como la mujer del vídeo...
domingo, febrero 12, 2012
Descanse en paz
Sobran las palabras. Yo, como muchos de mi generación, aprendí a leer la belleza de la vida a través de la voz de Whitney Houston. Son muchos los sentimientos, alegres, tristes, que me acompañan con sus canciones, especialmente ésta: mi favorita.
Hoy me entristece su muerte. Una vez más el misterio de la vida: ¿cómo teniéndolo todo, cómo habiendo saboreado -estoy seguro- tanta belleza, fue arrastrada por lo que no llena el corazón?
Nunca te lo pude decir en persona, así que hoy aprovecho el rincón de este blog para darte las gracias. Seguro que desde el cielo estarás sorprendida de todo el bien que has hecho a tanta gente, entre los que me encuentro, por tu sensibilidad, tu corazón, esa prodigiosa voz y tu alma, grande. Descanses en paz.
martes, enero 24, 2012
Comenzando el año
Tal vez alguien se pregunte por qué escribo tan poco. Es que todavía no había escrito la típica entrada contando mis propósitos para este año.
Ya sabéis que yo soy de los que hacen propósitos. Estaba pensando que este año tenía que participar más en las redes sociales: Facebook, Twitter, Linkedin. Y por supuesto escribir más en el blog. En esto que me estaba agobiando, y de un plumazo hice el propósito contrario, con lo que pienso que voy a aprovechar más el tiempo. Así que, aunque algunos lo consideren imposible, este año espero escribir menos en el blog.
Soy un fiel seguidor de muchos blogs (bueno, varios) entre los que se encuentran los de mi familia. Tengo un hermano que ha enloquecido. Se propuso escribir todos los días una entrada, y ahí sigue. Lo cierto es que ya sabéis lo relativo de "no tengo tiempo": puedo leer todas sus entradas y estar al día, pero claro, me lo quita de escribir en el mío...
Este año, que ya va rodando, sí que tengo muchos proyectos profesionales, que os iré contando.
De momento aquí queda esta entrada, para que desaparezca la de feliz año nuevo, que ya no pega.
Ya sabéis que yo soy de los que hacen propósitos. Estaba pensando que este año tenía que participar más en las redes sociales: Facebook, Twitter, Linkedin. Y por supuesto escribir más en el blog. En esto que me estaba agobiando, y de un plumazo hice el propósito contrario, con lo que pienso que voy a aprovechar más el tiempo. Así que, aunque algunos lo consideren imposible, este año espero escribir menos en el blog.
Soy un fiel seguidor de muchos blogs (bueno, varios) entre los que se encuentran los de mi familia. Tengo un hermano que ha enloquecido. Se propuso escribir todos los días una entrada, y ahí sigue. Lo cierto es que ya sabéis lo relativo de "no tengo tiempo": puedo leer todas sus entradas y estar al día, pero claro, me lo quita de escribir en el mío...
Este año, que ya va rodando, sí que tengo muchos proyectos profesionales, que os iré contando.
De momento aquí queda esta entrada, para que desaparezca la de feliz año nuevo, que ya no pega.
jueves, diciembre 29, 2011
Feliz Año Nuevo
Un poco más y me voy del año sin felicitaros a todos las Navidades.
Este año que termina, que está terminando, ha sido un gran año para mí. Echo la vista atrás y solo veo cosas buenas. A veces me da miedo ser tan afortunado en la vida, pero enseguida reacciono y doy muchas gracias a Dios por todo lo que tengo, lo cual no consigue más que aumentar la alegría.
Este año en casa tenemos una nueva princesa (preciosa), han venido nuevos sobrinos, ha habido mucha salud, la crisis no nos ha llegado, en el trabajo las cosas se han dado bien... Pero también, por el trabajo que tengo, soy consciente de que cada enfermo grave es un drama. También para ellos van mis pensamientos estos días. El misterio del dolor: difícil de desentrañar. Hay padres que no saben el bien que me han hecho con sus cuidados, valentía y entereza en momentos muy difíciles. Es evidente que su ejemplo no justifica su dolor, pero tal vez sean las piezas que hacen que este mundo siga teniendo tanto sentido, porque nos hablan del amor. Noy hay nada como la grandeza de un niño. Y no hay nada que me conmueva más que el desvelo de unos padres por su hijo enfermo.
Luego hay múltiples cosas insustanciales que rellenan nuestra vida, como por ejemplo el tiempo dedicado a escribir este blog; pero al ser un tiempo gastado con cariño también tiene su valor.
Y algo más insustancial como el tiempo dorrochado en leer el blog... Para ti, que lees estas letras, te deseo todo lo mejor en el año que comienza. Porque es algo que me encanta de la Navidad: se te mete una cosa por dentro que no hace más que querer que los demás sean felices, y te das cuenta de que eso es lo que te hace realmente feliz.
Feliz Navidad y feliz Año Nuevo.
Este año que termina, que está terminando, ha sido un gran año para mí. Echo la vista atrás y solo veo cosas buenas. A veces me da miedo ser tan afortunado en la vida, pero enseguida reacciono y doy muchas gracias a Dios por todo lo que tengo, lo cual no consigue más que aumentar la alegría.
Este año en casa tenemos una nueva princesa (preciosa), han venido nuevos sobrinos, ha habido mucha salud, la crisis no nos ha llegado, en el trabajo las cosas se han dado bien... Pero también, por el trabajo que tengo, soy consciente de que cada enfermo grave es un drama. También para ellos van mis pensamientos estos días. El misterio del dolor: difícil de desentrañar. Hay padres que no saben el bien que me han hecho con sus cuidados, valentía y entereza en momentos muy difíciles. Es evidente que su ejemplo no justifica su dolor, pero tal vez sean las piezas que hacen que este mundo siga teniendo tanto sentido, porque nos hablan del amor. Noy hay nada como la grandeza de un niño. Y no hay nada que me conmueva más que el desvelo de unos padres por su hijo enfermo.
Luego hay múltiples cosas insustanciales que rellenan nuestra vida, como por ejemplo el tiempo dedicado a escribir este blog; pero al ser un tiempo gastado con cariño también tiene su valor.
Y algo más insustancial como el tiempo dorrochado en leer el blog... Para ti, que lees estas letras, te deseo todo lo mejor en el año que comienza. Porque es algo que me encanta de la Navidad: se te mete una cosa por dentro que no hace más que querer que los demás sean felices, y te das cuenta de que eso es lo que te hace realmente feliz.
Feliz Navidad y feliz Año Nuevo.
miércoles, diciembre 07, 2011
Nostalgia
No sé si os ha pasado alguna vez. Ves a alguien conocido, que hace mucho tiempo que no ves y te apetecería saludarlo pero te cortas, y todo queda en una oportunidad perdida.
El otro día iba por Alcampo (centro comercial) para comprar unas almendras trituradas (que no laminadas ni molidas. Y yo que pensaba que almendras solo vendían con cáscara y sin cáscara...) y a lo lejos vi a Santi Moreno. Este nombre para muchos no querrá decir nada. Para otros será alguien muy conocido (porque Santis Moreno debe de haber bastantes). Para mí, Santi Moreno fue un maestro.
Le recuerdo cuando entró por primera vez en clase. Yo era un tierno alumno de tercero. Entró con una sonrisa, callado y paso rápido. Se giró y escribió con letra redonda en la pizarra: S. aureus. Se dio la vuelta, dio un par de palmadas y yo pensé: "a este tío tan feo la clase se lo va a comer vivo".
Enseguida empezó sus explicaciones y pronto llegaron las carcajadas, pero no de él, sino con él. Tenía una forma de explicar amena, sus clases se pasaban volando. Sé que suena superpelota, pero estabas deseando que viniera a dar clase.
Luego llegaron las prácticas y otro tanto de lo mismo: por primera vez te sentías alguien importante en las prácticas: contaba contigo, te explicaba todo, aprendías de su tratao con el paciente. No sé si las cosas habrán cambiado, pero ser alumno de medicina e ir de prácticas es una buena manera de saber qué poco pintas en este mundo.
Pues héte ahí que divisé a Santi Moreno a lo lejos y me acerqué a saludarlo. Le dije que había sido mi profesor. Me dio un cariñoso abrazo y me preguntó qué tal me iban las cosas. Fue una conversación corta, pero para mí fue un regalo. Al final tuve que aclarárselo y le dije orgulloso: "usted fue mi mejor profesor".
La vida pasa y son muchas las personas que consiguen hacer de nuestro corazón algo grande: primero nuestros padres y hermanos, y luego muchos otros, como mi querido profesor de "Micro".
Qué suerte encontrar gente tan buena en este mundo tan pequeño, y tan grande.
El otro día iba por Alcampo (centro comercial) para comprar unas almendras trituradas (que no laminadas ni molidas. Y yo que pensaba que almendras solo vendían con cáscara y sin cáscara...) y a lo lejos vi a Santi Moreno. Este nombre para muchos no querrá decir nada. Para otros será alguien muy conocido (porque Santis Moreno debe de haber bastantes). Para mí, Santi Moreno fue un maestro.
Le recuerdo cuando entró por primera vez en clase. Yo era un tierno alumno de tercero. Entró con una sonrisa, callado y paso rápido. Se giró y escribió con letra redonda en la pizarra: S. aureus. Se dio la vuelta, dio un par de palmadas y yo pensé: "a este tío tan feo la clase se lo va a comer vivo".
Enseguida empezó sus explicaciones y pronto llegaron las carcajadas, pero no de él, sino con él. Tenía una forma de explicar amena, sus clases se pasaban volando. Sé que suena superpelota, pero estabas deseando que viniera a dar clase.
Luego llegaron las prácticas y otro tanto de lo mismo: por primera vez te sentías alguien importante en las prácticas: contaba contigo, te explicaba todo, aprendías de su tratao con el paciente. No sé si las cosas habrán cambiado, pero ser alumno de medicina e ir de prácticas es una buena manera de saber qué poco pintas en este mundo.
Pues héte ahí que divisé a Santi Moreno a lo lejos y me acerqué a saludarlo. Le dije que había sido mi profesor. Me dio un cariñoso abrazo y me preguntó qué tal me iban las cosas. Fue una conversación corta, pero para mí fue un regalo. Al final tuve que aclarárselo y le dije orgulloso: "usted fue mi mejor profesor".
La vida pasa y son muchas las personas que consiguen hacer de nuestro corazón algo grande: primero nuestros padres y hermanos, y luego muchos otros, como mi querido profesor de "Micro".
Qué suerte encontrar gente tan buena en este mundo tan pequeño, y tan grande.
miércoles, noviembre 16, 2011
Haz lo que quieras
Los hijos son una fuente de conocimiento y de admiración.
El otro día, mi hija de seis años leía admiraba el anuncio de una marquesina que decía: "Haz lo que quieras". Con los ojos muy abiertos se admiraba: "Hala, qué bien. Haz lo que quieras. Así, si quieres, puedes ir a la Warner o al Parque de Atracciones". Su hermana, dos años mayor, algo más sensata, reflexionaba: "Eso es una locura".
Le explicamos a la pequeña que claro, ese día, el encargado de abrir las puertas de la Warner decidió hacer lo que quería, y como no quiso abrir las puertas ella se quedó sin poder entrar en la Warner. Y otros ejemplos que hacían referencia a saltarse los semáforos o ir a comprar el pan a un panadero que le dio una manojo de espárragos, porque hizo lo que quiso.
Se ve que la publicidad hace mella. Estoy seguro que tanto en los pequeños, como en los mayores, que podemos acabar creyéndonos mil mentiras, como que las cremas quitan las arrugas...
Concluimos que tal vez sea más razonable: "Haz lo que debas". Y yo añadiría: "Haz lo que debas, porque quieres hacerlo".
El otro día, mi hija de seis años leía admiraba el anuncio de una marquesina que decía: "Haz lo que quieras". Con los ojos muy abiertos se admiraba: "Hala, qué bien. Haz lo que quieras. Así, si quieres, puedes ir a la Warner o al Parque de Atracciones". Su hermana, dos años mayor, algo más sensata, reflexionaba: "Eso es una locura".
Le explicamos a la pequeña que claro, ese día, el encargado de abrir las puertas de la Warner decidió hacer lo que quería, y como no quiso abrir las puertas ella se quedó sin poder entrar en la Warner. Y otros ejemplos que hacían referencia a saltarse los semáforos o ir a comprar el pan a un panadero que le dio una manojo de espárragos, porque hizo lo que quiso.
Se ve que la publicidad hace mella. Estoy seguro que tanto en los pequeños, como en los mayores, que podemos acabar creyéndonos mil mentiras, como que las cremas quitan las arrugas...
Concluimos que tal vez sea más razonable: "Haz lo que debas". Y yo añadiría: "Haz lo que debas, porque quieres hacerlo".
martes, noviembre 01, 2011
Nuevo Código Deontológico de la Organización Médica Colegial
Siendo estudiante de Medicina me marcó un libro de Gregorio Marañón que no he tenido ocasión de volver a leer, porque lo busco por doquier y no lo encuentro (¡ni en Google!). Se titula Vocación y Ética. Si alguien pudiera darme una pista de dónde conseguirlo...
Y recuerdo que el día que me colegié nos entregaron un Vademécum y el Código Deontológico. El Vademécum apenas lo abrí, pero reconozco que el Código Deontológico lo leí de cabo a rabo en un abrir y cerrar de ojos. Y me gustó.
Estamos tan preocupados por los avances científicos que muchas veces no empleamos el tiempo que merece la reflexión sobre el arte de la Medicina y su implicación ética. El nuevo código está disponible aquí.
Todavía no lo he leído del todo, pero prometo hacerlo (hoy me he enterado de su existencia). En breve dedicaré una entrada a las impresiones que saque.
En su primera página aparece el juramento hipocrático, que a mi gusto goza de lo que solo lo verdadero puede hacer perdurable:
TRATARÉ al que me haya enseñado este arte como a mis progenitores, y compartiré mi vida con él, y le haré participe, si me lo pide, y de cuanto le fuere necesario, y consideraré a sus descendientes como a hermanos varones, y les enseñaré este arte, si desean aprenderlo, sin remuneración ni contrato.
Y HARÉ participes de los preceptos y de las lecciones orales y de todo otro medo de aprendizaje no sólo a mis hijos, sino también a los de quien me haya enseñado y a los discípulos inscritos y ligados a por juramento según la norma médica, pero a nadie más.
Y ME SERVIRÉ, según mi capacidad y mi criterio, del régimen que tienda al beneficio de los enfermos, pero me abstendré de cuanto lleve consigo perjuicio o afán de dañar.
Y NO DARÉ ninguna droga letal a nadie, aunque me la pidan, ni sugeriré un tal uso, y del mismo modo, tampoco a ninguna mujer daré pesario abortivo, sino que, a lo largo de mi vida, ejerceré mi arte pura y santamente.
Y NO CASTRARÉ ni siquiera (por tallar) a los calculosos, antes bien, dejaré esta actividad a los artesanos de ella.
Y CADA VEZ QUE entre en una casa, no lo haré sino para bien de los enfermos, absteniéndome de mala acción o corrupción voluntaria, pero especialmente de trato erótico con cuerpos femeninos o masculinos, libres o serviles.
Y SI EN MI PRÁCTICA médica, o aún fuera de ella, viviese u oyere, con respecto a la vida de otros hombres, algo que jamás debas ser revelado al exterior, me callaré considerando como secreto todo lo de este tipo.
Así pues, si observo este juramento sin quebrantarlo, séame dado gozar de mi vida y de mi arte y ser honrado para siempre entre los hombres; así lo quebranto y cometo perjurio, sucédame lo contrario.
Y recuerdo que el día que me colegié nos entregaron un Vademécum y el Código Deontológico. El Vademécum apenas lo abrí, pero reconozco que el Código Deontológico lo leí de cabo a rabo en un abrir y cerrar de ojos. Y me gustó.
Estamos tan preocupados por los avances científicos que muchas veces no empleamos el tiempo que merece la reflexión sobre el arte de la Medicina y su implicación ética. El nuevo código está disponible aquí.
Todavía no lo he leído del todo, pero prometo hacerlo (hoy me he enterado de su existencia). En breve dedicaré una entrada a las impresiones que saque.
En su primera página aparece el juramento hipocrático, que a mi gusto goza de lo que solo lo verdadero puede hacer perdurable:
Juramento de Hipócrates
JURO POR APOLO médico y por Asclepio y por Higia y por Panacea y todos los dioses y diosas, poniéndoles por testigos, que cumpliré, según mi capacidad y mi criterio, este juramento y declaración escrita:TRATARÉ al que me haya enseñado este arte como a mis progenitores, y compartiré mi vida con él, y le haré participe, si me lo pide, y de cuanto le fuere necesario, y consideraré a sus descendientes como a hermanos varones, y les enseñaré este arte, si desean aprenderlo, sin remuneración ni contrato.
Y HARÉ participes de los preceptos y de las lecciones orales y de todo otro medo de aprendizaje no sólo a mis hijos, sino también a los de quien me haya enseñado y a los discípulos inscritos y ligados a por juramento según la norma médica, pero a nadie más.
Y ME SERVIRÉ, según mi capacidad y mi criterio, del régimen que tienda al beneficio de los enfermos, pero me abstendré de cuanto lleve consigo perjuicio o afán de dañar.
Y NO DARÉ ninguna droga letal a nadie, aunque me la pidan, ni sugeriré un tal uso, y del mismo modo, tampoco a ninguna mujer daré pesario abortivo, sino que, a lo largo de mi vida, ejerceré mi arte pura y santamente.
Y NO CASTRARÉ ni siquiera (por tallar) a los calculosos, antes bien, dejaré esta actividad a los artesanos de ella.
Y CADA VEZ QUE entre en una casa, no lo haré sino para bien de los enfermos, absteniéndome de mala acción o corrupción voluntaria, pero especialmente de trato erótico con cuerpos femeninos o masculinos, libres o serviles.
Y SI EN MI PRÁCTICA médica, o aún fuera de ella, viviese u oyere, con respecto a la vida de otros hombres, algo que jamás debas ser revelado al exterior, me callaré considerando como secreto todo lo de este tipo.
Así pues, si observo este juramento sin quebrantarlo, séame dado gozar de mi vida y de mi arte y ser honrado para siempre entre los hombres; así lo quebranto y cometo perjurio, sucédame lo contrario.
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juramento hipocrático
miércoles, octubre 12, 2011
Revisión del coche sano
Como cada dos años acudí a la revisión del coche sano. Es una revisión por la que te cobran un dinerillo para decirte que el coche está bien, o no.
Aprendí varias cosas. Una es que la gente puede esperar tres horas y media para que le revisen el coche y luego no decir ni pío.
Y lo digo porque ¡ay de mí! o ¡hay de mí! (que no lo sé) si tengo a la gente tres horas y media esperando para que vea a su hijo.
Pero yo no vi ni siquiera una mala cara entre los conductores que esperábamos. Quiero pensar que es porque consideran que el coche es menos importante que el hijo.
Aprendí varias cosas. Una es que la gente puede esperar tres horas y media para que le revisen el coche y luego no decir ni pío.
Y lo digo porque ¡ay de mí! o ¡hay de mí! (que no lo sé) si tengo a la gente tres horas y media esperando para que vea a su hijo.
Pero yo no vi ni siquiera una mala cara entre los conductores que esperábamos. Quiero pensar que es porque consideran que el coche es menos importante que el hijo.
miércoles, octubre 05, 2011
Superhipermegacatarro
Pues así, sin más: me viene la madre a la consulta y me dice que su hija acaba de salir de un superhipermegacatarro, y que le llora el ojo mogollón. Enseguida tomo papel y hoja para no invertir el orden de los superlativos y poderlo postear conservando la fidelidad del autor.
Supongo que la madre esperara que le recetara un superhipermegacolirio para ese ojo chungo. Pero le explico que a lo mejor los mocarros le están chapando el drenaje del conducto lagrimo nasal. Así que vamos a esperar un poquito, ¿no?
Supongo que la madre esperara que le recetara un superhipermegacolirio para ese ojo chungo. Pero le explico que a lo mejor los mocarros le están chapando el drenaje del conducto lagrimo nasal. Así que vamos a esperar un poquito, ¿no?
miércoles, septiembre 28, 2011
Medicina defensiva
Conrad Murray, el médico de Michael Jackson, debe de estar pasando momentos difíciles.
Hay una dato que me llama la atención: parece que el propofol resultó el causante de la muerte. El propofol, que yo sepa, es un fármaco de uso hospitalario, que se utiliza como anestésico. ¿Qué necesidad tiene una persona que el día anterior ha estado ensayando de usar propofol? Digo yo que hay que ir por orden. Si tienes dolores: reposa, si a pesar del reposo te sigue doliendo: toma un analgésico. Si aun así el dolor es insoportable vete a un hospital.
Todavía no he tenido que pasar por un juzgado, pero sí recibí una inspección en torno a una reclamación. Algo que me llamó poderosamente la atención es el desconocimiento del inspector sobre la correcta colocación de un catéter umbilical. No sé cómo se puede inspeccionar algo que se desconoce. Y el inspector en cuestión es médico. No quiero ni pensar qué ocurrirá en los juicios contra médicos.
De un tiempo a esta parte el médico se ha convertido en una fuente de dinero. Contra las denuncias hay dos vías sencillas: la de pedir miles de consentimientos informados, y la de realizar una medicina defensiva.
Me arrepiento profundamente de haber pedido una vez un consentimiento informado de limitación del esfuerzo terapéutico. Es una especie de aberración que se hace en algunos hospitales donde pides firmar a los padres que están de acuerdo con evitar el encarnizamiento terapéutico ante un hijo que está destinado a morir. Tal vez sea una curiosa forma de suscitar pensamientos de culpa en quien no lo merece.
Me producen entra risa y vergüenza los consentimientos informados que mi mujer ha tenido que ir firmando en cada embarazo (a cada gestación más consentimientos). Nos estamos volviendo locos. Supongo que la culpa capital es de los pacientes que ya han denunciado casos donde su hijo ha nacido con seis dedos y le dijeron que estaba todo normal.
Yo he estado tentado muchas veces de aplicar la medicina defensiva. Os aseguro que es muy fácil rellenar volantes pidiendo miles de pruebas. Finalmente mi pensamiento es éste: haré la mejor medicina que sé, procurando siempre el bien de mis pequeños pacientes y teniendo en consideración la opinión de sus padres. Si luego las cosas se tuercen es posible que algunos padres me denuncien. Tengo un seguro que se encargará de darles un dinero que jamás podrá pagarles su pérdida. Tal vez no sepan que su denuncia no hace más que sumar dolor a mi dolor.
Hay una dato que me llama la atención: parece que el propofol resultó el causante de la muerte. El propofol, que yo sepa, es un fármaco de uso hospitalario, que se utiliza como anestésico. ¿Qué necesidad tiene una persona que el día anterior ha estado ensayando de usar propofol? Digo yo que hay que ir por orden. Si tienes dolores: reposa, si a pesar del reposo te sigue doliendo: toma un analgésico. Si aun así el dolor es insoportable vete a un hospital.
Todavía no he tenido que pasar por un juzgado, pero sí recibí una inspección en torno a una reclamación. Algo que me llamó poderosamente la atención es el desconocimiento del inspector sobre la correcta colocación de un catéter umbilical. No sé cómo se puede inspeccionar algo que se desconoce. Y el inspector en cuestión es médico. No quiero ni pensar qué ocurrirá en los juicios contra médicos.
De un tiempo a esta parte el médico se ha convertido en una fuente de dinero. Contra las denuncias hay dos vías sencillas: la de pedir miles de consentimientos informados, y la de realizar una medicina defensiva.
Me arrepiento profundamente de haber pedido una vez un consentimiento informado de limitación del esfuerzo terapéutico. Es una especie de aberración que se hace en algunos hospitales donde pides firmar a los padres que están de acuerdo con evitar el encarnizamiento terapéutico ante un hijo que está destinado a morir. Tal vez sea una curiosa forma de suscitar pensamientos de culpa en quien no lo merece.
Me producen entra risa y vergüenza los consentimientos informados que mi mujer ha tenido que ir firmando en cada embarazo (a cada gestación más consentimientos). Nos estamos volviendo locos. Supongo que la culpa capital es de los pacientes que ya han denunciado casos donde su hijo ha nacido con seis dedos y le dijeron que estaba todo normal.
Yo he estado tentado muchas veces de aplicar la medicina defensiva. Os aseguro que es muy fácil rellenar volantes pidiendo miles de pruebas. Finalmente mi pensamiento es éste: haré la mejor medicina que sé, procurando siempre el bien de mis pequeños pacientes y teniendo en consideración la opinión de sus padres. Si luego las cosas se tuercen es posible que algunos padres me denuncien. Tengo un seguro que se encargará de darles un dinero que jamás podrá pagarles su pérdida. Tal vez no sepan que su denuncia no hace más que sumar dolor a mi dolor.
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consentimiento informado,
medicina defensiva
lunes, septiembre 19, 2011
Mi proceso de modernización
Estas Navidades, al coincidir con un viejo compañero del colegio, éste vio cómo sacabayo mi Palm Tungsten TX para enseñarle una foto, y se rió en mi cara, como si hubiera sacado un manuscrito del siglo XIII, o algo así. Pero ¿dónde vas con ese pedazo trasto? Me preguntó.
No me alteré mucho. Fardaba con su recién adquirido iPad, al que no le entra ni un maldito puerto USB, y desde el que no se pueden ver archivos de Flash.
Le pregunté, muy serio: dime algo que pueda hacer tu móvil, que no sea yo capaz de hacer con mi Palm. Y salvo llamar por teléfono (que no es moco de pavo, claro) no recuerdo grandes diferencias.
Formé parte de la liga antimóvil durante un tiempo, pero como tantos caí.
El caso es que la Palm empezaba a fallarme (no funcionaba el botón de apagado, y la pantalla estaba descalibrada hasta límites insospechados); y decidí probar con la vida moderna. Me quedé admirado cuando descubrí que cambiándome de compañía podría conseguir un móvil por 50 euros, que me daba "mejores" prestaciones que la Palm.
No me voy a andar con rodeos: me cambié a Yoigo y me hice con un Samsung Galaxy S SCL.
Soy de los pocos seres humanos que conozco que durante la residencia (MIR) no me hice un chuletario como el que llevan todos los médicos. ¿Motivo? La medicina avanza rápido, y probablemente lo que escribiría entonces no me valdría en unos años. Así que sustituí el chuletario por el "libro verde de La Paz" donde las cosas estarían al menos mejor escritas de lo que yo podría conseguir.
Después aparecieron las primeras agendas electrónicas (PDAs), y como el mundo tecnológico (a pesar de ser de la liga antimóvil) siempre me ha atraído, tuve la suerte de que los Reyes me obsequiaran con una Palm 105.
Vi una solución al chuletario, ya que es fácil de modificar sin borrones, y me puse a completarla.
Desde entonces siempre he llevado en mi bata la PDA, y no deja de sorprenderme que los médicos sigan con sus chuletarios en las batas (me parece un atraso...)
Igual que con los partidos políticos ocurre con los smartphones (anglicismo de nuevo, lo siento): los hay partidarios de iPhone o de Android (sé que no son términos equivalentes, pero así se entiende mejor).
Y yo, sólo por fastidiar, me he apuntado al carro de Android, y no hago más que reírme de los pobrecitos usuarios de iPhone, entre los que hay uno de mis compañeros (y con la renovación del equipo dos de los que llegan también lo hacen con iPhone).
Ahora que no me oyen diré que hay cosas que me atraen del iPhone (el diseño y el glamour); pero dudo que existan grandes diferencias prácticas. Ocurre como me pasaba con la Palm. Todo se resume en: ¿para qué lo necesitas?
Ahora bien, el gran problema de los móviles de ahora: ¡la batería! Hay que cargarlo a diario, y a veces hasta más de una vez.
Si alguien ha llegado a leer hasta aquí, significa que le interesa el tema. Así que por eso sigo escribiendo, porque voy a comentar las aplicaciones que uso, y la utilidad que consigo en mi vida de pediatra. Me voy a atrever a recomendar algunos programas, publicidad por la que no recibiré ni un duro.
En cuanto a aplicaciones puramente médicas las que tengo a fecha de hoy son:
No me alteré mucho. Fardaba con su recién adquirido iPad, al que no le entra ni un maldito puerto USB, y desde el que no se pueden ver archivos de Flash.
Le pregunté, muy serio: dime algo que pueda hacer tu móvil, que no sea yo capaz de hacer con mi Palm. Y salvo llamar por teléfono (que no es moco de pavo, claro) no recuerdo grandes diferencias.
Formé parte de la liga antimóvil durante un tiempo, pero como tantos caí.
El caso es que la Palm empezaba a fallarme (no funcionaba el botón de apagado, y la pantalla estaba descalibrada hasta límites insospechados); y decidí probar con la vida moderna. Me quedé admirado cuando descubrí que cambiándome de compañía podría conseguir un móvil por 50 euros, que me daba "mejores" prestaciones que la Palm.
No me voy a andar con rodeos: me cambié a Yoigo y me hice con un Samsung Galaxy S SCL.
Soy de los pocos seres humanos que conozco que durante la residencia (MIR) no me hice un chuletario como el que llevan todos los médicos. ¿Motivo? La medicina avanza rápido, y probablemente lo que escribiría entonces no me valdría en unos años. Así que sustituí el chuletario por el "libro verde de La Paz" donde las cosas estarían al menos mejor escritas de lo que yo podría conseguir.
Después aparecieron las primeras agendas electrónicas (PDAs), y como el mundo tecnológico (a pesar de ser de la liga antimóvil) siempre me ha atraído, tuve la suerte de que los Reyes me obsequiaran con una Palm 105.
Vi una solución al chuletario, ya que es fácil de modificar sin borrones, y me puse a completarla.
Desde entonces siempre he llevado en mi bata la PDA, y no deja de sorprenderme que los médicos sigan con sus chuletarios en las batas (me parece un atraso...)
Igual que con los partidos políticos ocurre con los smartphones (anglicismo de nuevo, lo siento): los hay partidarios de iPhone o de Android (sé que no son términos equivalentes, pero así se entiende mejor).
Y yo, sólo por fastidiar, me he apuntado al carro de Android, y no hago más que reírme de los pobrecitos usuarios de iPhone, entre los que hay uno de mis compañeros (y con la renovación del equipo dos de los que llegan también lo hacen con iPhone).
Ahora que no me oyen diré que hay cosas que me atraen del iPhone (el diseño y el glamour); pero dudo que existan grandes diferencias prácticas. Ocurre como me pasaba con la Palm. Todo se resume en: ¿para qué lo necesitas?
Ahora bien, el gran problema de los móviles de ahora: ¡la batería! Hay que cargarlo a diario, y a veces hasta más de una vez.
Si alguien ha llegado a leer hasta aquí, significa que le interesa el tema. Así que por eso sigo escribiendo, porque voy a comentar las aplicaciones que uso, y la utilidad que consigo en mi vida de pediatra. Me voy a atrever a recomendar algunos programas, publicidad por la que no recibiré ni un duro.
- Como agenda utilizo Jorte. Uno de los motivos es que puedo modificar el color del día (mantener pulsado un tiempo largo sobre el día), y así marcarme en rojo las guardias. De esta forma de un vistazo puedo saber qué día del mes tengo guardia.
- Alarma: el que más me ha gustado es Alarmdroid. Puedes añadir muchas alarmas y configurarlas ampliamente. De un vistazo puedo ver hasta 6 alarmas. Se tarda muy poco en programar la hora, y lo mejor de todo es que te despierta.
- Calculadora: la que viene de serie. Total, es para calcular.
- Correo: Gmail. Cuando te haces de Android una de las primeras cosas que te piden es tu correo de Google. He usado la aplicación del correo de Yahoo y he visto la de Hotmail, y me quedo con Gmail. Todos mis contactos los tengo sincronizados (por lo que no pasa nada si se me estropea el móvil, en cuanto a la información de contactos, claro). Desde gmail se pueden importar correos de otras cuentas, así no tengo que mirar varias cuentas (que levante la mano quien solo tenga una cuenta de correo electrónico...)
- Lector de PDF. Es uno de los grandes cambios que he notado con la Palm. He probado varios: think office, documents to go, repligo... Y finalmente me quedo con ezPDF. Es de las pocas aplicaciones que uso que no es gratuita, pero está tirada de precio, y me parece sencillamente espectacular. Tal es así que he cambiado todos los protocolos que hacía del hospital para Isilo en formato PDF, con títulos y subtítulos. Por cierto, aprovecho para compartir nuestros protocolos, por si alguien quiere echar un vistazo aquí.
- Para notas uso Note Everything. Acabé comprando la versión de pago porque permite encriptar las notas. Fue un tremendo descubrimiento, entre otras cosas porque pude importar todas las notas de la Palm (más de quinientas...)
- Navegador: tengo el Opera. También he probado varios, y este funciona a las mil maravillas.
- Lector de libros electrónicos: tengo el FBReader, rápido y elegante.
En cuanto a aplicaciones puramente médicas las que tengo a fecha de hoy son:
- Bilicalc: muy útil para saber si una cifra de bilirrubina a determinadas horas de vida es indicación de iniciar fototerapia. Es de pago, pero baratita.
- DxSaurus: la tenía en la Palm y no he podido renunciar a ella, aunque a la mayoría de mis compañeros les parece una chorrada y poco útil para un pediatra. Es para diagnósticos diferenciales, también de pago y baratita (me estoy dando cuenta de que poquito a poquito...)
- Epocrates: es gratuita aunque previo registro. Es un completo medimécum, aunque con la pega de que incluye fármacos de Estados Unidos. El medimécum para Android no tienen pensado hacerlo (les mandé un mail y eso me contestaron), aunque existe para iPhone (tal vez la única diferencia práctica y real que he encontrado hasta la fecha)
- Medscape: no es Uptodate, pero se hace lo que se puede. Es gratuita también aunque es necesario el registro previo. Incluye muchos temas pediátricos. Bueno para hacerte una idea rápida de la enfermedad.
- Skyscape. También precisa registro, y ofrece algunas aplicaciones gratuitas, entre las que se encuentra Archimedes, una calculadora médica que no le llega ni a los tobillos a la Medcalc que usaba en mi Palm, pero es lo único que he encontrado como calculadora médica.
- BeyondPod: desde donde hago el seguimiento de todos los blogs a los que estoy suscrito, y también a los Podcasts que tanto me ayudan a mantener vivo el inglés.
- Traductor de Google: sencillamente genial.
- Shazam: para saber cuál es la canción que está sonando allá donde quiera que vayas.
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domingo, septiembre 11, 2011
La educación es muy importante (y IV)
Parece razonable que teniendo una familia en estrecha relación con el mundo de la enseñanza (mi padre y cuatro hemanos míos son maestros -el término profesores se les queda corto-) dedique unas palabras a la educación.
Leía estos días el blog de mi hermano y quería añadir algo.
Yo también he hecho esa reflexión de la inutilidad de tantas horas en la escuela para luego olvidar todo. Siempre he justificado ese tiempo, pensando que en el fondo de lo que se trata es de que se desarrolle nuestro cerebro. Pero mi hermano me ha aclarado que hay muchos otros efectos colaterales benignos (disciplina, compañerismo...)
Muchas veces hay que leer mucho sobre una enfermedad para luego captar dos o tres ideas, que son las que usaremosen el día a día, para el manejo práctico ; pero es probable que si solo leyeramos esas dos o tres ideas no captaríamos nada. Algo parecido ocurre en la escuela. Para encontrar unos pocos profesores que hagan mella en nuestra educación, hay que tener muchos.
¿Es más importante la salud o la educación? Para mí, sin lugar a dudas, la educación.
También me llama la atención lo mucho que nos quejamos del mal comportamiento de "los niños de ahora" (generalmente de los niños de los demás). Pero habrá que ver qué hacemos nosotros por la educación de nuestros hijos. No soy partidario de que haya que ser un teórico, pero si no dedicamos tiempo real a leer o asistir a cursos sobre educación creo que es muy difícil que llevemos bien el timón en los tiempos que corren. Recientemente he encontrado esta web y lo poco que he leído me ha parecido de gran ayuda.,
Comparto la idea de que los principales educadores de los hijos somos los padres, pero a la vez soy consciente de dónde pasan nuestros hijos gran parte del día, y de lo importante que es para ellos que estén en manos de buenos profesionales.
Y como casi todo en esta vida: lo bueno cuesta. Si Esperanza pretende hacerme creer que con tres mil profesores menos no se va a afectar la calidad de la enseñanza: va lista. Preferiría un discurso más sincero, por ejemplo: "estamos en crisis, no hay dinero, vamos a recortar, y hemos decidido -equivocadamente- recortar en el profesorado".
También me ha gustado mucho un vídeo al que he llegado por carambola, y en el que creo reconocer a su autor. Habla de las faltas de ortografía de Esperanza Aguirre. ¡Qué fuerte!
Leía estos días el blog de mi hermano y quería añadir algo.
Yo también he hecho esa reflexión de la inutilidad de tantas horas en la escuela para luego olvidar todo. Siempre he justificado ese tiempo, pensando que en el fondo de lo que se trata es de que se desarrolle nuestro cerebro. Pero mi hermano me ha aclarado que hay muchos otros efectos colaterales benignos (disciplina, compañerismo...)
Muchas veces hay que leer mucho sobre una enfermedad para luego captar dos o tres ideas, que son las que usaremosen el día a día, para el manejo práctico ; pero es probable que si solo leyeramos esas dos o tres ideas no captaríamos nada. Algo parecido ocurre en la escuela. Para encontrar unos pocos profesores que hagan mella en nuestra educación, hay que tener muchos.
¿Es más importante la salud o la educación? Para mí, sin lugar a dudas, la educación.
También me llama la atención lo mucho que nos quejamos del mal comportamiento de "los niños de ahora" (generalmente de los niños de los demás). Pero habrá que ver qué hacemos nosotros por la educación de nuestros hijos. No soy partidario de que haya que ser un teórico, pero si no dedicamos tiempo real a leer o asistir a cursos sobre educación creo que es muy difícil que llevemos bien el timón en los tiempos que corren. Recientemente he encontrado esta web y lo poco que he leído me ha parecido de gran ayuda.,
Comparto la idea de que los principales educadores de los hijos somos los padres, pero a la vez soy consciente de dónde pasan nuestros hijos gran parte del día, y de lo importante que es para ellos que estén en manos de buenos profesionales.
Y como casi todo en esta vida: lo bueno cuesta. Si Esperanza pretende hacerme creer que con tres mil profesores menos no se va a afectar la calidad de la enseñanza: va lista. Preferiría un discurso más sincero, por ejemplo: "estamos en crisis, no hay dinero, vamos a recortar, y hemos decidido -equivocadamente- recortar en el profesorado".
También me ha gustado mucho un vídeo al que he llegado por carambola, y en el que creo reconocer a su autor. Habla de las faltas de ortografía de Esperanza Aguirre. ¡Qué fuerte!
martes, septiembre 06, 2011
Cambios
Sé que quedé en hablar de mi modernización. Pero hoy no me apetece. Hoy quiero hablar de cambios.
Trabajo en un hospital joven, que a final de año cumplirá cuatro años.
En estos dos últimos meses todos mis compañeros neonatólogos (tres, que esto no da para tanto) se marchan. Han decidido ir "en busca de su queso".
Yo, en estos casi cuatro años, estoy viviendo los momentos más felices de mi vida profesional. Y con estos compañeros he compartido muchos de esos momentos. Ahora que se van me quedo algo triste, y les deseo, de corazón, lo mejor en su nueva aventura.
Se van, pero me quedo un poco de cada uno de ellos, de los que he aprendido tanto.
Es momento de cambios. A veces los buscamos nosotros. Hoy me los han buscado a mí.
Trabajo en un hospital joven, que a final de año cumplirá cuatro años.
En estos dos últimos meses todos mis compañeros neonatólogos (tres, que esto no da para tanto) se marchan. Han decidido ir "en busca de su queso".
Yo, en estos casi cuatro años, estoy viviendo los momentos más felices de mi vida profesional. Y con estos compañeros he compartido muchos de esos momentos. Ahora que se van me quedo algo triste, y les deseo, de corazón, lo mejor en su nueva aventura.
Se van, pero me quedo un poco de cada uno de ellos, de los que he aprendido tanto.
Es momento de cambios. A veces los buscamos nosotros. Hoy me los han buscado a mí.
miércoles, agosto 31, 2011
Geocaching: todo un descubrimiento
Os comentaba hace dos semanas que os quería hablar de mis vacaciones (sí, sé que parezco uno de esos pobres que necesita ser escuchado, lo bueno es que aquí si no quieres leer apaga y vámonos). El caso es que, aunque ya lo había practicado alguna vez con mi hermano, este verano me he animado a hacer geocaching por primera vez llevando la iniciativa.
Al que le molesten los anglicismos que aguante un poquillo, seguro que le terminará gustando, es que no sé cuál es el equivalente en castellano.
¿Y qué es el geocaching?
Cuando hablaba a mis compañeros de la búsqueda de tesoros por el mundo se reían de mí, así que decidí escribir en google: "búsqueda de tesoros por el mundo". ¿Os imagináis que hubiera una página donde, entre otros, pudiéramos encontrar el tesoro de Alí Babá? Pero el primer resultado ya habla de "Geocaching". Así que a partir de ahora, en vez de hablar a mis colegas de tesoros les hablo de geocaching.
De nuevo: ¿Y qué es el geocaching? Como no soy ningún experto lo explicaré tal y como yo lo entiendo. Consiste en que hay gente muy friqui que se dedica a esconder cosas por todo el planeta, y tú puedes encontrarlas.
En la página web de Geocaching se explica todo con más detalle. Básicamente hay que registrarse para utilizar el buscador y obtener las coordenadas exactas de latitud y longitud donde se encuentra el tesoro.
¿Y hay muchos tesoros? Está repleto.
¿Y en qué consiste el tesoro? El tesoro (o caché, como me estoy acostumbrando a llamarlo en este argot friqui) suele ser un recipiente de pequeño tamaño (tipo tupperware) donde hay pequeños objetos (del tipo de los regalos de los huevos Kinder) y una hoja de registro para apuntar que has encontrado el tesoro. Cuando lo encuentras lo que debes hacer es cambiar un objeto por otro del mismo valor o mayor, y apuntarte en el librito; pero os aseguro que la mayor satisfacción es el hecho de encontrar ese tesoro.
Así que este verano, me armé de valor, y con unos amigos y nuestros peques, nos fuimos a la Dehesa de Navalvillar, en Colmenar Viejo, a encontrar el tesoro, que según una pista que desciframos, estaba colocado bajo un tablao flamenco.
Para poder encontrarlo es muy útil tener un GPS. Ahora, con los smartphones (a este paso el siguiente post será entero en inglés) eso está chupado.
En la próxima entrada os hablaré de mi reciente proceso de modernización. Pero de momento solo os diré que existen dos programas para Android geniales para hacer geocaching, donde puedes hasta marcar la ruta que has hecho y luego verla en Google Earth:
Os recomiendo vivamente hacer geocaching, sobre todo a los que tenéis hijos pequeños, porque es una forma divertida de ir a la montaña.
Con la edad aprecias más las bellezas naturales. Yo llegué a odiar el monte por culpa de pintar el GR-10 en mi infancia (no todo, claro).
Aquí os dejo la imagen de nuestra ruta:
Recorrido: 4,04 km. Duración: 1h39'48''. Altitud máxima: 1065 m. Velocidad media: 2,43 km/h. Velocidad máxima: 8,8 km/h (como podéis ver velocidad de vértigo...)
Al que le molesten los anglicismos que aguante un poquillo, seguro que le terminará gustando, es que no sé cuál es el equivalente en castellano.
¿Y qué es el geocaching?
Cuando hablaba a mis compañeros de la búsqueda de tesoros por el mundo se reían de mí, así que decidí escribir en google: "búsqueda de tesoros por el mundo". ¿Os imagináis que hubiera una página donde, entre otros, pudiéramos encontrar el tesoro de Alí Babá? Pero el primer resultado ya habla de "Geocaching". Así que a partir de ahora, en vez de hablar a mis colegas de tesoros les hablo de geocaching.
De nuevo: ¿Y qué es el geocaching? Como no soy ningún experto lo explicaré tal y como yo lo entiendo. Consiste en que hay gente muy friqui que se dedica a esconder cosas por todo el planeta, y tú puedes encontrarlas.
En la página web de Geocaching se explica todo con más detalle. Básicamente hay que registrarse para utilizar el buscador y obtener las coordenadas exactas de latitud y longitud donde se encuentra el tesoro.
¿Y hay muchos tesoros? Está repleto.
¿Y en qué consiste el tesoro? El tesoro (o caché, como me estoy acostumbrando a llamarlo en este argot friqui) suele ser un recipiente de pequeño tamaño (tipo tupperware) donde hay pequeños objetos (del tipo de los regalos de los huevos Kinder) y una hoja de registro para apuntar que has encontrado el tesoro. Cuando lo encuentras lo que debes hacer es cambiar un objeto por otro del mismo valor o mayor, y apuntarte en el librito; pero os aseguro que la mayor satisfacción es el hecho de encontrar ese tesoro.
Así que este verano, me armé de valor, y con unos amigos y nuestros peques, nos fuimos a la Dehesa de Navalvillar, en Colmenar Viejo, a encontrar el tesoro, que según una pista que desciframos, estaba colocado bajo un tablao flamenco.
Para poder encontrarlo es muy útil tener un GPS. Ahora, con los smartphones (a este paso el siguiente post será entero en inglés) eso está chupado.
En la próxima entrada os hablaré de mi reciente proceso de modernización. Pero de momento solo os diré que existen dos programas para Android geniales para hacer geocaching, donde puedes hasta marcar la ruta que has hecho y luego verla en Google Earth:
Os recomiendo vivamente hacer geocaching, sobre todo a los que tenéis hijos pequeños, porque es una forma divertida de ir a la montaña.
Con la edad aprecias más las bellezas naturales. Yo llegué a odiar el monte por culpa de pintar el GR-10 en mi infancia (no todo, claro).
Aquí os dejo la imagen de nuestra ruta:
Recorrido: 4,04 km. Duración: 1h39'48''. Altitud máxima: 1065 m. Velocidad media: 2,43 km/h. Velocidad máxima: 8,8 km/h (como podéis ver velocidad de vértigo...)
jueves, agosto 25, 2011
Viva el Papa
Ya se ha ido el Papa. Su visita no ha dejado indiferente a casi nadie. Es capaz de producir una admiración tremenda, al mismo tiempo que consigue repugnar a otros.
El primer día que empecé a ver peregrinos se me ponía el pelo de punta (no es metafórico). Me trasladé inmediatamente al año 1991, cuando estuve en Czestochowa, siendo entonces un joven peregrino.
Los recuerdos de aquellos días son inexplicables. La generosidad de los polacos me marcó el alma. Como "banda sonora" suena en mi cabeza el "Abba ojciec", cuya melodía no he olvidado. Si tuviera que resumir qué aprendí en aquella jornada mundial de la juventud diría que salí de allí con ganas de entregarme: a Dios y a los demás, ser generoso, no quejarme, hacer bien mi trabajo... En fin, un largo etcétera de buenos deseos que trato todavía de poner en práctica. Podría hasta decir que si a veces atiendo bien a mis pacientes (espero que no sea solo a veces, pero habría que preguntarles a ellos) en parte se lo debo a Juan Pablo II, igual que se lo debo a mis padres, y a tanta gente buena que me he cruzado en mi camino.
Estos días he aprendido también muchas cosas (a pesar de que debido a mi "no juventud" no he participado igualmente). A raíz de la visita del Papa el tema ha salido con frecuencia con amigos y compañeros de trabajo. Y entonces salen a colación muchos interrogantes: el problema del dolor, la existencia de Dios, la verdad, el relativismo, la moral, el origen del hombre, la familia... Y son temas apasionantes, que hacen que el que pasara por allí se quedara escuchando, porque se entrecruzan conversaciones que hablan sobre lo que de verdad importa.
También he aprendido que las creencias de uno modifican, en muchos casos, la interpretación de los hechos. Aunque pocos, los he visto a los que todo les parecía mal. Y cuando, en un último intento de conseguir su aprobación decías: "al menos el dinero del partido del Vicente Calderón se va para el cuerno de África...", te respondían "sí, pero es una cantidad muy pequeña..."
Trimestralmente hago una aportación económica a África, y fue precisamente por sugerencia de unos católicos.
A casi todos les parece bien lo que hacía la Madre Teresa de Calcuta. Ella en una ocasión dijo: "El aborto empobrece a la gente desde el punto de vista espiritual; es la peor pobreza y la más difícil de superar". Ella conocía muy de cerca la pobreza económica, y se atreve a decir que es peor la pobreza espiritual. Da que pensar...
Sinceramente me resulta mucho más fácil dar dinero a África que otras muchas cosas que son consecuencia de seguir a Cristo (que en el fondo es el mensaje que trae el Papa), y que en el día a día se resumen en hacer bien mi trabajo, no dar una mala contestación, tratar bien a los pacientes, querer a mi mujer, serla fiel, pedir perdón, sonreír cuando no me apetece... Vamos, algo por lo que en el fondo todos luchamos, porque todavía no he conocido a nadie cuyo objetivo sea ser mala persona.
El primer día que empecé a ver peregrinos se me ponía el pelo de punta (no es metafórico). Me trasladé inmediatamente al año 1991, cuando estuve en Czestochowa, siendo entonces un joven peregrino.
Los recuerdos de aquellos días son inexplicables. La generosidad de los polacos me marcó el alma. Como "banda sonora" suena en mi cabeza el "Abba ojciec", cuya melodía no he olvidado. Si tuviera que resumir qué aprendí en aquella jornada mundial de la juventud diría que salí de allí con ganas de entregarme: a Dios y a los demás, ser generoso, no quejarme, hacer bien mi trabajo... En fin, un largo etcétera de buenos deseos que trato todavía de poner en práctica. Podría hasta decir que si a veces atiendo bien a mis pacientes (espero que no sea solo a veces, pero habría que preguntarles a ellos) en parte se lo debo a Juan Pablo II, igual que se lo debo a mis padres, y a tanta gente buena que me he cruzado en mi camino.
Estos días he aprendido también muchas cosas (a pesar de que debido a mi "no juventud" no he participado igualmente). A raíz de la visita del Papa el tema ha salido con frecuencia con amigos y compañeros de trabajo. Y entonces salen a colación muchos interrogantes: el problema del dolor, la existencia de Dios, la verdad, el relativismo, la moral, el origen del hombre, la familia... Y son temas apasionantes, que hacen que el que pasara por allí se quedara escuchando, porque se entrecruzan conversaciones que hablan sobre lo que de verdad importa.
También he aprendido que las creencias de uno modifican, en muchos casos, la interpretación de los hechos. Aunque pocos, los he visto a los que todo les parecía mal. Y cuando, en un último intento de conseguir su aprobación decías: "al menos el dinero del partido del Vicente Calderón se va para el cuerno de África...", te respondían "sí, pero es una cantidad muy pequeña..."
Trimestralmente hago una aportación económica a África, y fue precisamente por sugerencia de unos católicos.
A casi todos les parece bien lo que hacía la Madre Teresa de Calcuta. Ella en una ocasión dijo: "El aborto empobrece a la gente desde el punto de vista espiritual; es la peor pobreza y la más difícil de superar". Ella conocía muy de cerca la pobreza económica, y se atreve a decir que es peor la pobreza espiritual. Da que pensar...
Sinceramente me resulta mucho más fácil dar dinero a África que otras muchas cosas que son consecuencia de seguir a Cristo (que en el fondo es el mensaje que trae el Papa), y que en el día a día se resumen en hacer bien mi trabajo, no dar una mala contestación, tratar bien a los pacientes, querer a mi mujer, serla fiel, pedir perdón, sonreír cuando no me apetece... Vamos, algo por lo que en el fondo todos luchamos, porque todavía no he conocido a nadie cuyo objetivo sea ser mala persona.
miércoles, agosto 17, 2011
Cómo hacer un uso apropiado del Sistema Sanitario Público
Se acabó lo que se daba. Ayer terminaron mis vacaciones, y hay que ponerse a trabajar. Quería empezar esta entrada contando alguna cosa curiosa de este veraneo, pero lo dejaré para el próximo post; porque hoy he encontrado en el blog de una bloggera amiga (Las mil y una noches de Pediatría) este texto que la vez proviene de Famiped (creo) y me ha gustado.
En él se resume muy bien lo que es la comidilla entre nosostros, los pediatras, con el sesgo que eso conlleva. Por eso me gustaría que algún padre se animara a dar su opinión.
Desde hace mucho trato de ser comprensivo y justificar cualquier llegada a urgencias (antes al Centro de Salud); pero a lo mejor me estoy pasando.
Como estamos en época de crisis hay que ahorrar. Y una buena forma me parece ésta de usar razonablemente el servicio público de salud. Que conste que me juego el puesto, porque uno de los argumentos que siempre doy cuando mis colegas se quejan de las "tonterías" por las que que traen algunos padres a su hijo al pediatra, es que como vinieran sólo los que tienen que venir sobramos unos cuantos.
Y sin más tostón os hago un copia y pega:
"Cómo hacer un uso apropiado del Sistema Sanitario Público. La visión de un pediatra de Atención Primaria
Vamos a incidir brevemente en este texto en el uso adecuado del sistema sanitario y en la recuperación del papel activo de la familia en los cuidados de la salud de sus hijos, un aspecto que nos preocupa como pediatras de cabecera y que creemos que merece una reflexión por parte de todos los ámbitos implicados: familias, profesionales sanitarios y administración sanitaria.
Para encuadrar el tema, sólo unas pinceladas sobre el entorno en el que vivimos. Un mundo con prisas y consumista, basado en la consecución del perfecto bienestar y en alcanzar con prontitud bienes materiales relacionados con el consumo, el ocio, etc., y donde la salud pasa a ser un bien de consumo más. En este modelo no encajan la paciencia, el sacrificio, el esfuerzo, la constancia, resultando difícil resolver situaciones cotidianas, aunque se trate de problemas menores y transitorios.
Sabemos que ser padres no es una tarea fácil. La crianza nos sitúa ante nuevas responsabilidades, supone retos y dificultades, y nos proporciona también importantes logros y satisfacciones. Cuando la rutina se ve alterada por la irrupción de la enfermedad, el ritmo de vida cotidiano se resiente de forma importante y poco deseable, y se buscan soluciones rápidas.
Desde los servicios sanitarios observamos con preocupación cómo se acude a nosotros por problemas de poca trascendencia, incluso de forma repetida, a pesar de que una y otra vez reiteramos las mismas pautas de actuación y transmitimos información sobre la evolución esperada de los síntomas en enfermedades frecuentes.
En muchas ocasiones los padres tienen unas expectativas irreales sobre el curso de la enfermedad. Creen que acudir con prontitud a los servicios sanitarios, o que el inicio de un tratamiento específico podrá cambiar el curso de la enfermedad, acortándola, o incluso frenándola en seco, ignorando que la mayoría de los síntomas que tanto les asustan son mecanismos naturales del organismo, esperados, que hay que respetar y dejar actuar. La fiebre, por ejemplo, es una respuesta para combatir la infección. La administración de antitérmicos ayuda a mejorar los síntomas de malestar y a rebajar la temperatura en mayor o menor medida, no combaten la enfermedad, que seguirá su curso de varios días en la mayoría de las veces. Por eso los antitérmicos sólo deben usarse cuando sea necesario (fiebre elevada, malestar importante, etc.)
Lo mismo podemos decir de otros problemas frecuentes como la tos, los vómitos o la diarrea, que generan gran ansiedad entre los familiares y cuidadores, o considerar como enfermedad estados propios de la infancia o la adolescencia. Parece como si los padres y madres, en algunos casos, no se encontraran capacitados y seguros para cuidar de su prole y necesitaran que un profesional médico certifique cada una de las actuaciones y de los cuidados que ellos llevarían a cabo ante situaciones que ya han vivido o para las que se les ha instruido con anterioridad.
Otro tanto ocurre con el manejo de problemas de índole psicosocial, del comportamiento o de respuesta a situaciones estresantes o conflictivas en el seno de la familia o de su entorno, etc. A veces, el consejo que se nos pide se convierte en exigencia para que se realice una valoración por equipos de salud mental que les asesore en pautas de actuación ante situaciones cotidianas, como si todo tuviera solución en el ámbito médico, en detrimento de escuchar lo que dice el sentido común.
El mal uso y la dependencia de los servicios sanitarios originan múltiples visitas a los servicios de salud que, consecuentemente, se encuentran cada vez más saturados, creando frustración en las familias por el tiempo de espera, a veces largo, en la consulta de pediatría o en los servicios de urgencias. Puntualmente y de forma injustificada este es el detonante de comportamientos violentos intolerables contra los profesionales sanitarios.
Por otro lado, los profesionales sienten frustración por disponer de escaso tiempo para abordar problemas de mayor relevancia, que, bajo estas circunstancias de masificación, no se pueden atender convenientemente.
Hacemos un llamamiento a la sociedad para que se conciencie de que es en el seno de la familia donde se debe prestar la mayoría de los cuidados de salud y, a iniciativa de los padres, recuperar un papel activo en el manejo de los problemas de salud de sus hijos.
Animamos a las familias a cambiar de actitud, a confiar en los cuidados que prestan, que la mayoría de las veces se resume en conocimientos básicos, sentido común y mucho, mucho cariño para acompañar la enfermedad.
Los hijos aprenderán así que sus padres son competentes en sus cuidados, y serán más independientes, aprendiendo a afrontar los problemas de salud de forma más natural, sosegada y segura. Sabrán qué pueden hacer ante una caída leve, cómo curar una herida, la dieta adecuada ante los vómitos, la diarrea, cómo actuar ante la fiebre. Y también aprenderán que se presentan otros problemas menores para los que disponemos de pocas armas y que hay que superar estoicamente, como los catarros, en los que no faltan síntomas tan molestos como las secreciones en las vías respiratorias y la tos.
Animamos también a las autoridades a difundir campañas que fomenten la educación de la población en el buen uso de los servicios sanitarios, en la adquisición de hábitos y estilos de vida saludables y, cómo no, en reforzar la confianza en los cuidados que se prestan a sí mismos.
El respeto por los profesionales sanitarios es la base para tener una convivencia satisfactoria que permita una atención sanitaria adecuada, en una profesión que tiene tanto de vocacional, y cuya piedra angular es el acto médico en una relación armoniosa médico-paciente/familia.
Es responsabilidad de todos conseguirlo, colaborando así con la sostenibilidad de nuestro sistema sanitario. Cuidémoslo, cuidémonos".
En él se resume muy bien lo que es la comidilla entre nosostros, los pediatras, con el sesgo que eso conlleva. Por eso me gustaría que algún padre se animara a dar su opinión.
Desde hace mucho trato de ser comprensivo y justificar cualquier llegada a urgencias (antes al Centro de Salud); pero a lo mejor me estoy pasando.
Como estamos en época de crisis hay que ahorrar. Y una buena forma me parece ésta de usar razonablemente el servicio público de salud. Que conste que me juego el puesto, porque uno de los argumentos que siempre doy cuando mis colegas se quejan de las "tonterías" por las que que traen algunos padres a su hijo al pediatra, es que como vinieran sólo los que tienen que venir sobramos unos cuantos.
Y sin más tostón os hago un copia y pega:
"Cómo hacer un uso apropiado del Sistema Sanitario Público. La visión de un pediatra de Atención Primaria
Vamos a incidir brevemente en este texto en el uso adecuado del sistema sanitario y en la recuperación del papel activo de la familia en los cuidados de la salud de sus hijos, un aspecto que nos preocupa como pediatras de cabecera y que creemos que merece una reflexión por parte de todos los ámbitos implicados: familias, profesionales sanitarios y administración sanitaria.
Para encuadrar el tema, sólo unas pinceladas sobre el entorno en el que vivimos. Un mundo con prisas y consumista, basado en la consecución del perfecto bienestar y en alcanzar con prontitud bienes materiales relacionados con el consumo, el ocio, etc., y donde la salud pasa a ser un bien de consumo más. En este modelo no encajan la paciencia, el sacrificio, el esfuerzo, la constancia, resultando difícil resolver situaciones cotidianas, aunque se trate de problemas menores y transitorios.
Sabemos que ser padres no es una tarea fácil. La crianza nos sitúa ante nuevas responsabilidades, supone retos y dificultades, y nos proporciona también importantes logros y satisfacciones. Cuando la rutina se ve alterada por la irrupción de la enfermedad, el ritmo de vida cotidiano se resiente de forma importante y poco deseable, y se buscan soluciones rápidas.
Desde los servicios sanitarios observamos con preocupación cómo se acude a nosotros por problemas de poca trascendencia, incluso de forma repetida, a pesar de que una y otra vez reiteramos las mismas pautas de actuación y transmitimos información sobre la evolución esperada de los síntomas en enfermedades frecuentes.
En muchas ocasiones los padres tienen unas expectativas irreales sobre el curso de la enfermedad. Creen que acudir con prontitud a los servicios sanitarios, o que el inicio de un tratamiento específico podrá cambiar el curso de la enfermedad, acortándola, o incluso frenándola en seco, ignorando que la mayoría de los síntomas que tanto les asustan son mecanismos naturales del organismo, esperados, que hay que respetar y dejar actuar. La fiebre, por ejemplo, es una respuesta para combatir la infección. La administración de antitérmicos ayuda a mejorar los síntomas de malestar y a rebajar la temperatura en mayor o menor medida, no combaten la enfermedad, que seguirá su curso de varios días en la mayoría de las veces. Por eso los antitérmicos sólo deben usarse cuando sea necesario (fiebre elevada, malestar importante, etc.)
Lo mismo podemos decir de otros problemas frecuentes como la tos, los vómitos o la diarrea, que generan gran ansiedad entre los familiares y cuidadores, o considerar como enfermedad estados propios de la infancia o la adolescencia. Parece como si los padres y madres, en algunos casos, no se encontraran capacitados y seguros para cuidar de su prole y necesitaran que un profesional médico certifique cada una de las actuaciones y de los cuidados que ellos llevarían a cabo ante situaciones que ya han vivido o para las que se les ha instruido con anterioridad.
Otro tanto ocurre con el manejo de problemas de índole psicosocial, del comportamiento o de respuesta a situaciones estresantes o conflictivas en el seno de la familia o de su entorno, etc. A veces, el consejo que se nos pide se convierte en exigencia para que se realice una valoración por equipos de salud mental que les asesore en pautas de actuación ante situaciones cotidianas, como si todo tuviera solución en el ámbito médico, en detrimento de escuchar lo que dice el sentido común.
El mal uso y la dependencia de los servicios sanitarios originan múltiples visitas a los servicios de salud que, consecuentemente, se encuentran cada vez más saturados, creando frustración en las familias por el tiempo de espera, a veces largo, en la consulta de pediatría o en los servicios de urgencias. Puntualmente y de forma injustificada este es el detonante de comportamientos violentos intolerables contra los profesionales sanitarios.
Por otro lado, los profesionales sienten frustración por disponer de escaso tiempo para abordar problemas de mayor relevancia, que, bajo estas circunstancias de masificación, no se pueden atender convenientemente.
Hacemos un llamamiento a la sociedad para que se conciencie de que es en el seno de la familia donde se debe prestar la mayoría de los cuidados de salud y, a iniciativa de los padres, recuperar un papel activo en el manejo de los problemas de salud de sus hijos.
Animamos a las familias a cambiar de actitud, a confiar en los cuidados que prestan, que la mayoría de las veces se resume en conocimientos básicos, sentido común y mucho, mucho cariño para acompañar la enfermedad.
Los hijos aprenderán así que sus padres son competentes en sus cuidados, y serán más independientes, aprendiendo a afrontar los problemas de salud de forma más natural, sosegada y segura. Sabrán qué pueden hacer ante una caída leve, cómo curar una herida, la dieta adecuada ante los vómitos, la diarrea, cómo actuar ante la fiebre. Y también aprenderán que se presentan otros problemas menores para los que disponemos de pocas armas y que hay que superar estoicamente, como los catarros, en los que no faltan síntomas tan molestos como las secreciones en las vías respiratorias y la tos.
Animamos también a las autoridades a difundir campañas que fomenten la educación de la población en el buen uso de los servicios sanitarios, en la adquisición de hábitos y estilos de vida saludables y, cómo no, en reforzar la confianza en los cuidados que se prestan a sí mismos.
El respeto por los profesionales sanitarios es la base para tener una convivencia satisfactoria que permita una atención sanitaria adecuada, en una profesión que tiene tanto de vocacional, y cuya piedra angular es el acto médico en una relación armoniosa médico-paciente/familia.
Es responsabilidad de todos conseguirlo, colaborando así con la sostenibilidad de nuestro sistema sanitario. Cuidémoslo, cuidémonos".
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educación,
gestión,
pediatría de atención primaria
miércoles, junio 29, 2011
Tipos de relación médico-paciente
Hace no mucho (o sí, que no quiero ni pensar cómo pasa el tiempo) asistí a un curso que se llamaba "Dialoga". Trataba de la relación médico-paciente. En él se nos hablaba que hay tres tipos de actitud en la relación:
- Paternalista: el médico manda y el paciente obedece. Recomendaban este trato para pacientes con bajo nivel cultural.
De las otras dos no me acuerdo del título, pero eran:
- Otra 1: el paciente manda y el médico obedece. Se podía utilizar cuando el paciente es médico y pide cosas sensatas.
- Otra 2: se toma una decisión conjunta. Es el tipo de relación más de moda, por el que abogaban, y al que tan poco estamos acostumbrados.
Yo, por mi forma de ser y la formación recibida, soy un médico paternalista. Yo quiero que mis pacientes hagan lo que yo diga. Bien es cierto que tengo ramalazos del tipo Otra 2, y muchas veces llego a consensos cuando se pide algo razonable.
Pues bien: el otro día un compañero mío tuvo una relación del tipo Otra 1 (qué raro suena esto, ¿no?). Y la madre dijo: "mándeme un antibiótico bajo mi responsabilidad".
Eso está bien. Ya es hora de que algunos asuman responsabilidades. Sería bueno que siempre fuera así. Dejaríamos de ser médicos para ser secretarios.
- "Buenos días, mire doctor, me duele la tripa. Quería una colonoscopia y un TAC craneal. El TAC es bajo mi responsabilidad".
- "Mire. No. Le pido lo que quiera, pero la colonoscopia, si no le importa, también se la pongo a su cargo".
Uf, vaya entrada tan chorra. ¿Será el calor?
- Paternalista: el médico manda y el paciente obedece. Recomendaban este trato para pacientes con bajo nivel cultural.
De las otras dos no me acuerdo del título, pero eran:
- Otra 1: el paciente manda y el médico obedece. Se podía utilizar cuando el paciente es médico y pide cosas sensatas.
- Otra 2: se toma una decisión conjunta. Es el tipo de relación más de moda, por el que abogaban, y al que tan poco estamos acostumbrados.
Yo, por mi forma de ser y la formación recibida, soy un médico paternalista. Yo quiero que mis pacientes hagan lo que yo diga. Bien es cierto que tengo ramalazos del tipo Otra 2, y muchas veces llego a consensos cuando se pide algo razonable.
Pues bien: el otro día un compañero mío tuvo una relación del tipo Otra 1 (qué raro suena esto, ¿no?). Y la madre dijo: "mándeme un antibiótico bajo mi responsabilidad".
Eso está bien. Ya es hora de que algunos asuman responsabilidades. Sería bueno que siempre fuera así. Dejaríamos de ser médicos para ser secretarios.
- "Buenos días, mire doctor, me duele la tripa. Quería una colonoscopia y un TAC craneal. El TAC es bajo mi responsabilidad".
- "Mire. No. Le pido lo que quiera, pero la colonoscopia, si no le importa, también se la pongo a su cargo".
Uf, vaya entrada tan chorra. ¿Será el calor?
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