jueves, julio 16, 2009

Errar es humano

No quería hablar más sobre este asunto, pero después de leer los comentarios de algunos de los lectores de los periódicos digitales voy a escribir mi comentario, aquí.
Que se cometen errores en las unidades neonatales debería ser algo conocido. Me atrevería a decir que se cometen muy frecuentemente. Y no es que lo diga yo, sino que así lo publicó una revista especializada en Neonatología.
Los españoles tenemos muchas cosas buenas. Pero debemos reconocer que somos muy viscerales. Y también somos muy dados a la improvisación.
Ante situaciones como éstas, antes de soltar lo que a uno le viene a la cabeza creo que lo que hay que hacer es reflexionar.
Mi reflexión:
Como médico sólo me interesa conocer las causas que llevan a los errores y poner los medios para disminuirlas (ya que evitarlas completamente es imposible).
Y en este caso concreto una de las causas para mí está clara. Güemes afirma que la enfermera estaba "capacitada" y contaba con las "destrezas" necesarias para su puesto. Y es evidente que no.
He sido testigo en mi hospital de cómo enfermeras no capacitadas han cargado con la responsibilidad de asumir ser la única enfermera de la unidad neonatal, habiendo en ella niños que precisaban cuidados intensivos. Es verdad que los trapos sucios se limpian en casa, pero también es verdad -y ahora he sido más consciente- de que nos jugamos la vida de los niños, y eso son palabras mayores.
Sientiéndolo mucho me permití regañar a la enfermera que asumía esa responsabilidad: una excelente profesional, joven y preparada. Ella, entre lágrimas, me contaba cómo se sentía entre la espada y la pared. Supongo que no son decisiones fáciles; pero creo que yo no me iría mañana a la unidad de cuidados intensivos de adultos, aunque me lo pidiera el mismo gerente del hospital. Y es duro, pero hay ocasiones en que hay que saber decir que no.
Creo que la enfermería no goza actualmente del respeto que se merece. Sin ir más lejos en mi hospital no tienen acceso a internet (supongo que no vaya a ser que le dé por estudiar...)
En fin. Lo siento mucho, fundamentalmente por el pequeñín (que es quien más va a pagar esta situación).
Pero lamento que un único acontecimiento no va a llevar a cambiar las cosas. Menos cuando leo las reflexiones de Güemes. No hay nada como no reconocer los fallos para no avanzar.

22 comentarios:

Cristóbal Buñuel Álvarez dijo...

Quizá saquemos algo en claro de esta desgraciada historia:

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/07/15/profesionsanitaria/1247684440.html

Citopensis dijo...

Y tal.

Anónimo dijo...

Yo soy estudiante de último año de enfermería. El error de la enfermera es imperdonable, es imposible y no tiene nada que ver con que no tuviera experiencia en neonatos. Las vías se aprenden en las prácticas y mi compañera llevaba ya dos años en ejercicio de su profesión.

Errar es humano, pero si le echas la culpa a Güemes o al gerente del hospital de que la gilipollas de la niña esa, compañera mía, no distinguiera una vía enteral de una parenteral, es que estás podrido por dentro y por fuera.

No creí que un creyente como tú pecase de esta manera, buscando culpables en lo que es nuestra propia responsabilidad.

Me echo a temblar.

Si el día de mañana confundes un diagnóstico ¿a quién vas a echar la culpa?

Reflexiona

Una de las cosas más graves que le pasan al mundo es que cada uno no asume sus errores.


La enfermera confundió algo que debía dominar desde antes de ser titulada. Yo lo domino y me quedan asignaturas para ser enfermera. Y me pueden pasar cosas por no dominar la técnica, pero confundir alcohol con suero, no, ni confundir una vía enteral con una parenteral.


¿sabe alguien si esa mujer está en su sano juicio?

¿Por qué pensar mal del consejero o del gerente y no de su cerebro? De momento está en un psiquiátrico, no creo que haya ingresado por estar muy cuerda. Y su reacción y estado actual no indican que partiera de una situación de equilibrio. Eso es juzgar y yo no soy quién pero veo que aquí se lanza todo el mundo a por quienes no han matado al niño. Y la que ha matado es ella.

Asumir responsabilidades, Gonzalo. ¿Tú vas a dejar de hacerlo, que defiendes a una tía que no distingue las vías y no pregunta?


Me has decepcionado, vas de cristiano y solo eres como todos, un niñato buscando justificación a los errores que aún no has cometido. Justificando a la homicida involuntaria crees que te justificarán a tí.

Qué asco de católicos integristas.

Cristóbal Buñuel Álvarez dijo...

Caray con anónimo... (o anónima).

Desde el más profundo respeto te pediría, ya que según confiesas eres "estudiante de último año de enfermería", que tengas un algo más de humildad y bastante menos de arrogancia y de soberbia. No pienses que eres invulnerable porque - créeme - no lo eres.

Y ya te aviso, antes de que comiences tu trayectoria profesional: te equivocarás. No una sino muchas veces. Y eso que en otras personas te parece inconcebible e imposible ("La enfermera confundió algo que debía dominar desde antes de ser titulada. Yo lo domino y me quedan asignaturas para ser enfermera.") te puede pasar a ti. Sí, a ti. No es falta de confianza en ti (que no sé ni quien eres y que ni siquieras firmas con tu nombre), pero si perteneces al género humano, lamentablemente errarás. Pon de tu parte lo que puedas por evitarlo, por supuesto. Y errarás menos.


Sólo deseo que los errores que cometas no le cuesten la vida a nadie, por supuesto.

Así que, desde mi modesta experiencia de pediatra de 48 años de edad y más de 20 de experiencia profesional, te aconsejo humildemente menos arrogancia y más humildad. Si quieres - sólo si quieres - acepta mi consejo.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Desde mi pequeño post anónimo le digo que me equivocaré cientos de miles de billones de veces, pero lo que nunca haré será usar la sangre de un niño para conseguir mejoras laborales, logros sindicales y lo que tampoco haré nunca será echar la culpa de mis errores al gerente, al que seguramente no conozco ni al consejero, ni a la ministra, ni al presidente, ni al papa de Roma. Yo soy imperfecta y puede que arrogante, pero no soy una burda mezquina que busca justificarse. Soy una persona que se equivoca, pero asumo mis errores y nunca toleraría que por mi negligencia, única y exclusiva, se culpase a un supervisor al que me hubiera ofrecido voluntaria para ayudar en una simple administración enteral.

Eso nos diferencia, señor pediatra. Usted seguramente busca culpables para sus errores. Yo los asumo.

Anónimo dijo...

También me voy a permitir darle un consejo, que por supuesto desde su podium despreciará:

Exija a los profesionales de enfermería un trabajo pulcro y lo más correcto que pueda ser, por el bien de sus pacientes y por su propio bien. Nos invade a los enfermeros una corriente de chabacanería y permisividad, de falta de respeto, de interrumpir al profesional, de cuestionarle todo al médico, de dar portazos, pasar a las consultas sin respetar el pudor de los pacientes, de charlotear, hablar por el móvil delante de los pacientes, trivializar, risotadas en quirófano, flirteos... Eso sí que es el cáncer de la medicina y de la enfermería.

carmen mateos ballesteros dijo...

¡Qué pena me das "chiquitina"! si, chiquitina, no se tu edad pero tu forma de escribir es de ser una persona falta y madurez y sobrada de arrogacia. Quieres "estar de vuelta" y aún no has aprendido a andar. Te veo amargada, ¡Pobre del enfermo que caiga en tus manos! a lo mejor sabes por donde poner la medicación pero del respeto a las personas y a sus creencias no tienes ni idea. Y te aseguro que en esta profesión es muy importante, no juzgues tan a la ligera. ¡Cuántas bofetadas te va a dar la vida! qué pena no conocerte para irte avisando "!Qué te la pegas...!"

Anónimo dijo...

Hola compañera, aunque por lo que veo supongo que no te llego ni a la suela de los zapatos.
No te preocupes por pensar así. Se te pasará en cuanto te equivoques un par de veces (lo miles de billones de veces me suena tan exagerado como todo tu post en general).
Yo no te voy a dar consejos, porque ya te lo sabes todo.
Seguro que mañana aceptarías de buen grado un puesto en una UVI neonatal, porque ya lo sabes todo.
Y cuando el médico te pida que pongas la parenteral te fijarás en la osmolaridad, y si ésta es de 900 mOsm/l y no tienes una vía central quizá ya sepas si se puede administrar; y si el niño tiene un catéter umbilical arterial, supongo que ya sabes si se lo pondrías por ahí, así como doy por supuesto que sabes cuál debe ser el manejo de la vía central, aunque no sé si sabes si difiere del cuidado con el silástico central. Lo que ya sabrás es que si además el médico te pide administrar Indometacina tú ya sabes si se lo puedes poner por la única vía central que tiene, en Y con la parenteral, o tal vez necesites coger otra vía. Así como sospecho que no tendrás ninguna duda en cómo administrar dopamina por el cateter umbilical, y si éste es arterial ya sabrás si poner la dopamina por la luz proximal o por la distal, o tal vez cojas una vía periférica para esto. O cuando el médico te paute poner 10 mg de Fenobarbital a un recién nacido de 500 gramos no dejes pasar mucho tiempo en calcular la dilución y que el niño siga convulsionando (por supuesto sabrías por qué vía pasarla).
Gracias a Dios en nuestra profesión no hay muchas como tú. Y para tranquilidad de los pacientes no nos inunda a la enfermería una corriente de chabacanería ni de un gran listado de defectos que no suelo ver en mis compañeras, aunque es cierto que hay alguna que es así. Igual que hay alguna que se cree que lo sabe todo, y no sabe nada.

Anónimo dijo...

Mi diferencia con usted, leído y peído compañero, es que si dudo, pregunto. No hago como según y qué loca que confunde una vía enteral con una parenteral.

Me dan asco todos ustedes, inundados de corporativismo, defendiendo lo indefendible e intentando que otros paguen por la culpa de la compañera.

Puede que no sea una experta en vías, pero le aseguro que el error de la pobre loca que ahora ocupa el lugar que debía haber ocupado antes de cometer el homicidio involuntario que le costará 4 años de cárcel, no lo habría cometido ni yo ni las señoras que limpian, porque es un error monumental, de traca, de libro, de pena y todos ustedes que buscan la causa en los políticos, los gerentes o la sanidad en crisis, son patéticos.

En serio, dejen de mirarse el ombligo, miren al muerto y sean humildes. Todos nos equivocamos pero solo las malas personas echan la culpa a los demás.

Eso es todo.

Repito: TODOS NOS EQUIVOCAMOS PERO SOLO LAS MALAS PERSONAS ECHAN LA CULPA A LOS DEMÁS.

Cuando se les pase el ataque de corporativismo y comprendan que estamos en una sociedad hedionda en la que nadie asume lo suyo y solo se preocupa de endiñarle los marrones a otros, hablaremos el mismo idioma.

Y si en su práctica profesional las enfermeras son pulcras, cuidadosas, preguntan lo que no saben, no interrumpen, no hablan por teléfono de sus cosas delante de los pacientes, son silenciosas, respetuosas y no cuestionan a los médicos, perdone que le diga pero vive usted en Jauja. Porque la realidad de la enfermería es otra muy diferente. Pero tampoco crea que la realidad de la medicina es muy diferente. Las risotadas, los móviles sonando, el trato áspero al enfermo, ir vestidos como harapientos mendigos, jamás una bata bien abrochada o un pijama debidamente puesto en su área de utilización ... todo yeso y más aqueja a su corporación, querido pediatra. Yo he trabajado en Mozambique en hospitales sin medio alguno y con un respeto mayor por el paciente, la asepsia, la higiene, las normas y las formas que en los hospitales de Andalucía que es desde donde le escribo ahora.

Pero claro, tan ocupados en sus derechos sindicales, en sus trienios y en sus nóminas, en sus colegas y en su corporación, los principios quedan diluidos y la codicia y la supervivencia guian palabras tan "sabias" como las que estoy oyendo, que culpan al consejero Güemes y al gerente del hospital de que una enfermera de 2 años de experiencia confundiera una vía parenteral con una enteral, sea en neonatología o en geriatría, en la uvi o en un quirófano, ese error no es del sistema, es de la niña.

Y lo que le critico es que la defienda.

Porque lo que tiene que hacer es reconocer su error, no justificable por ser una correturnos. Las vías son las mismas en todos los servicios.

Si no le hubiera impactado con mi post no habría desparramado sus conocimientos en su respuesta, tapando con tecnicismos lo que es puro, claro y cristalino: mi colega se equivocó, no con una complicada y especializada técnica como la que hacía su supervisora mientras ella mataba al niño involuntariamente. Se equivocó con una sencilla técnica, no leyó, no comprobó lo que había hecho miles de veces antes de esa con pacientes de todos los tamaños.

Por mucho que me cuente aquí cómo hace usted un implante intratecal de nanorobots sicodélicos bailaores de flamento, no se borra la claridad del error, la necedad y la simpleza de lo que no solo esa sino hasta las limpiadoras conocen y es que hay bolsas de nutrición y bolsas que son para la vena. Lo mismo que hay bolsas de sangre A+ y bolsas de sangre 0-. Y si se confunden y el paciente muere, nadie cuestiona con la sangre que hubo un error lamentable y un tipo penal concreto.

Anónimo dijo...

¿POR QUÉ EN ESTE CASO HA DE SER DIFERENTE?

¿ACASO PORQUE POLÍTICAMENTE CONVIENE ZURRAR AL CONSEJERO DE SANIDAD?


¿ES POR ESO QUE ESTÁN HABLANDO LOS SINDICATOS Y NO HABLAN CON LAS CONFUSIONES EN LAS TRANSFUSIONES?

¿NO LE PARECE TODO ESTO MUY CURIOSO?


PUES A MÍ LO QUE ME DA ES ASCO DE QUE EL CORPORATIVISMO SE MEZCLE EN ESTE CASO CON LA POLÍTICA PARA DESVIAR LAS CULPAS Y USAR EL ENFADO Y EL IMPACTO DE ESTA MUERTE PARA UNA JUGADA MÁS EN EL TABLERO DE LA POLÍTICA.


MUCHO, MUCHO ASCO.

Anónimo dijo...

Risa me da, Doña Carmen, usted y su post. Probablemente le doble la edad, aunque en enfermería sea una simple estudiante. Quiere usted darme lecciones de la vida, cuando seguramente he visto vidas y muertes en todas las más crueles expresiones que pueda imaginarse. Pero supongo que eso le da igual, ya que como una rata a la que pisan el rabo sale en defensa corporativa de la enfermera de dos años de experiencia que confundió la nutrición enteral con parenteral.

De donde yo vengo y donde volveré en un año, lo que ustedes llaman "presión asistencial intolerable y opresora" serían unas verdaderas vacaciones. Ya ve, con lo que esa niñata ingresada en un psiquiátrico gana corriendo turnos, vive todo mi pueblo y su hospital, aunque ustedes lo llamarían chabola. Con lo que ella gasta en compresas costeamos cualquiera de los servicios de cirugía, y aún me quedo corta.

Condiciones de trabajo... para qué contarle, señora. ¿sindicatos? se les caería la cara de vergüenza.

En fin, sigan mirándose el ombligo. Yo seguiré pensando que Dios Nuestro Señor le da ventajas y privilegios a quienes solo saben quejarse y eludir responsabilidades, quizá con el único objeto de probar su mezquindad antes de enviarles a su destino definitivo.


¿orgullosa? ¿engreída? ¿suficiente? ... Bueno, yo diría que indignada por la ceguera de ustedes, enredados en cuestiones banales, cuando la verdad está luciendo con fulgor propio.


Con su pan se lo coman. Para eso les sobra.

Gonzalo dijo...

Querida Anónima:
No pretendía para nada mi post ser un post político. Y no creo que la culpa sea del consejero, ni mucho menos. Y estoy contigo en que debemos luchar por aceptar nuestros errores (si lees el blog verás que en algún sitio lo escribo, a raíz del relato de un niño que se murió "en mis manos").
Y me temo que he cometido un grave error: he extrapolado lo que yo veo y siento como cierto (que una enfermera sin experiencia no debe trabajar en una UCI neonatal sin una preparación previa) a lo que ocurrió en el Marañón, que si te digo la verdad: desconozco. El caso es que yo me hice mi película: la enfermera vio una jeringuilla cargada con algo que ella no tuvo ninguna duda de que era nutrición parenteral. Porque en neonatos no hay bolsas de parenteral y de enteral. Al menos donde yo he trabajado, porque la enteral (que como sabrás generalmente es algo tan sencillo como leche) se carga en jeringas. Por eso tal vez ni siquiera preguntó: dio por supuesto que jeringa = parenteral.
Pero te repito que esta es mi película, y la verdad es que tienes razón: sobre lo que no sé es mejor que no hable.
Creo que anónimo2 (perdona que lo llame así, pero no os identificáis) ha dicho varias verdades y creo que sí es una enfermera que sabe qué se cuece en una unidad neonatal.
En cuanto a los comentarios sobre el post de Doña Carmen te diré que tengo la suerte de conocerla. Y no me creerás: pero sabe mucho sobre la vida. Y probablemente ha hecho mucho más por la vida de lo que tú y yo juntos podremos hacer jamás.
Ahora ya de verdad, Anónima, me gustaría conocerte, y poder hablar de tú a tú, porque demuestras que eres una persona con mucha energía y con muchas ganas de hacer bien tu trabajo.
Hay cosas que esbozas sobre las que sería muy bueno reflexionar. Así que te invito a crear un blog. Creo que escribes muy bien, y yo seré un fiel lector.
Y poco más. Creo que de las opiniones de todos se aprende. Me parece muy importante escucharlas todas.
* Muchas gracias a todos los "comentaristas" porque habéis dado un poco de vidilla a este blog, últimamente algo "sosillo".

Anónimo dijo...

Señor Gonzalo:

Efectivamente, ésta es su película. También su casa y probablemente tenga que ejercer el derecho de admisión, que como sabe, le faculta a invitar a los que no le molesten, le incordien o solivianten. No sé si encajo en su casa, aunque esté hecha de puros electrones bailando frenéticamente. No escribo bien, puesto que mi intención es hacer reflexionar y lo conseguido es franca incomprensión, actitud defensiva y chorros de tinta muy técnica, impropia de estas habitaciones suyas en lo que fluye es la humanidad. En mi descargo he de decir que el castellano es mi segunda lengua, desde luego no la materna, así que es posible que el punto de cocción de mis palabras no sea del todo correcto.

Llevo siguiéndole el tiempo suficiente para haberle tuteado casi sin darme cuenta, error que, como ve, estoy corrigiendo. La cuestión es que he sido muda hasta que he visto lo que me parecía impropio: salpicar responsabilidades.

Tengo muchos años y soy auxiliar de clínica, lejos, muy lejos de España. Estoy orgullosa de serlo y admiro a los profesionales a los que asisto y a mis superiores en la orden en la que profeso. En su infinita condescendencia han pensado para mí un maravilloso plan que consiste en aprovechar que necesito un tratamiento para que complete mis estudios. Me hace sentir mucho mejor saber que la torpeza de mi cuerpo al enfermar, no será un gasto totalmente desaprovechado.

Así que pasaré estos dos años, uno ya cumplido, observando y aprendiendo.

Tengo por tanto dos mundos en mi mente.

Uno de ellos es pasivo y se deja morir, ha olvidado la moral y se despierta solo para reclamar violentamente nuevos espacios de permisividad donde obtener placer en actos cada vez más depravados, como acortar las vidas que ya son molestas o impedir que florezcan viditas que incomoden a las madres. Y es que claro, buscar placer y comodidad a todas horas, sin límites, conduce a la barbarie de los instintos desatados. Un escenario donde bien y mal ya no tienen fronteras, aunque se inventan otras detrás de las que se colocan a las personas que osan recordarlo.

Mi otro mundo es exuberante y frenético, lucha por vivir y contra la muerte. Quienes matan son claramente llamados asesinos y se les teme. También mata la enfermedad y la miseria, el hambre y la sequía. En él los hijos aman a los padres y los auxiliares respetan a sus jefes. Existe moral, no podría ser de otra manera porque el bien superior es la supervivencia.

Gonzalo dijo...

Querida anónima:
Supongo que podría haber ejercido el derecho de admisión, pero no es mi estilo.
No sé lo que parece, pero me considero una persona ecléctica, con unos ideales concretos, pero consciente de que puedo estar equivocado hasta en lo que hoy por hoy es el motor de mi vida. Porque como sabrás (y perdona que te tutee, pero me siento más cómodo, y si no te importa, y vuelves a escribir, trátame de tú) la certeza absoluta es muy difícil de conseguir.
Pero eso no significa que luche, como supongo que haces tú, por conseguir un mundo mejor.
Una de las pocas cosas que he aprendido en esta vida es que hay que perdonar, hay que vivir, hay que escuchar, hay que aprender...
No conozco a nadie que quiera ser mala persona. Lo que pasa es que es cierto que nuestros ideales pueden estar equivocados, nuestros objetivos ser funestos, y nuestra voluntad débil.
Personalmente a mí sí me has hecho reflexionar. Con algunas cosas que has dicho estoy de acuerdo, con otras no. He reconocido que estaba equivocado al hacer valoraciones sobre algo que desconozco, y gracias a ti me he hecho un poco mejor persona, o al menos distinta.
No logro a entender dónde se esconde el placer de acortar las vidas que ya son molestas o el de impedir que florezcan viditas que incomoden a las madres.
Tal vez en este punto también esté equivocado, pero mientras esté convencido de ello seré un defensor de la vida, especialmente de los más pequeños, a los que estoy dedicando toda mi vida profesional.

Anónimo dijo...

Qué pena. A mí me encantaría llegar a una edad avanzada siendo capaz de decir: "sólo sé que no sé nada".
Pero tal vez me ocurra lo que a la pobre estudiante de enfermería. Mi orgullo me lleve a pensar: "sólo sé que lo sé todo".

Anónimo dijo...

Está claro, Gonzalo, que las personas que siegan las vidas "molestas" obtienen tranquilidad, más tiempo para salir y entrar, para viajar y despreocuparse del enfermo o mayor que quizá les ocupase demasiado tiempo y esfuerzos si viviese todo lo que el creador hubiera tenido a bien permitir. Por otro lado las posibles madres que se quitan a sus hijos de encima, matándoles sin piedad, obtienen más años de tranquilidad, de ausencia de responsabilidades, de posibilidad de diversión, juergas y excesos que teniendo un hijo son más complicados disfrutar.

No se engañe, Gonzalo. La búsqueda del placer es la que explica la mayor parte de las conductas que la gente reclama como ejercicio de su libertad. También aborto y eutanasia son para favorecer a los que matan, no a los que son exterminados, por mucho que se envuelva en esa bandera el discurso político y aún el ciudadano, intoxicado por lo que oye, lo que ve en formato película o la manipulación que se quiera vender al respecto, que nunca es el hecho real sino una recreación.

En esta vida hay que tener la suficiente firmeza para que no te tumbe cualquiera. No hay que confundir la actitud dialogante con la vulnerabilidad de los principios, que mientras más firmes, más felices hacen a las personas porque les proporcionan un objetivo claro para avanzar.

Uno de los errores del mundo que se llama rico es relativizar todo, absolutamente todo. Porque eso no hace a las personas más felices sino más insatisfechas. Los terrenos a explorar es mejor situarlos en una dirección concreta, no alrededor de cada palmo de terreno que pisemos. Es cierto que algunos genios pueden vivir y aún disfrutar de la incertidumbre, pero el grueso de los seres humanos no soporta bien esa situación y sólo tienen sufrimiento y angustia ante lo desconocido. Nada nuevo hay bajo el sol y por eso todas las civilizaciones colocan el universo y el punto de fuga, este normalmente en un lugar domesticado donde lo que se desconoce no pasa de inquietar, es una pequeña porción, sin invadir todo el espacio de la vida.

Así, el "solo sé que no sé", es muy bonito como pura frase casi propagandística, pero no hace más feliz a la persona que lo exclama, quizá tal vez al genuino filósofo, pero para los demás no es más que una patética marca exhibida como señal de haber vencido a los límites. Como aquel conductor que poco antes de estrellarse, a 280 km/h llama por el celular a su colega, para decirle que su vehículo corre más. Quizá ir a 120 km/h no parezca divertido, es sin duda un límite arbitrario y hasta caprichoso, pero da seguridad a los conductores y su propia existencia facilita moverse por las carreteras. Saber que es un límite arbitrario y conveniado me sitúa por delante de otros seres humanos más crédulos, pero para todos, contar con él es importante.

Anónimo dijo...

Y le decía que abrir absolutamente todo genera inseguridad. Relativizar, también. Porque ante la falta de firmeza, de algo fijo donde asisse, lo creamos. Está claro que en esta sociedad en la que voy a compartir un año más con ustedes, lo único firme parece ser proporcionarse gustos. Hay una gran intolerancia a la frustración. Es la plaga más extendida. Todo el mundo busca el disfrute, especialmente el inmediato o el intermedio y cuando no se puede surge el malestar, la incomodidad y el dolor. En este contexto hay extremos tan notables como pretender alejar incluso la culpa. Se busca la justificación patológicamente, con obsesión, siempre hay un resquicio por el que el responsable de un daño deriva grados de culpabilidad como quien derrama parte de un líquido pestilente con la esperanza de lograr desprenderse del problema.

Y una forma de hacer este drenaje es culpar a "la sociedad" "el sistema" "la estructura" o cualquier otra forma despersonalizada de entidad-esponja.

Tanto es así que hay penas sociales que se arrastran absurdamente durante generaciones, como una especie de herencia maldita que ya está ahí cuando uno viene al mundo. Se me ocurre el ejemplo de "los españoles somos ingeniosos pero chapuzas", usado tantas veces para esconder una personalísima falta de pericia.

Gonzalo dijo...

Querida anónima:
Me parece muy bien todo lo que dices. Pero, ¿por qué te cuesta tanto tratarme ahora de tú? ¿Por qué no puedes pedir perdón por hablar de una compañera como la gilipollas de la niña esa? ¿Por qué no admites que tal vez puedas cometer en tu vida, la que te quede, errores más graves que ése? Y sobre todo en el terreno moral, hasta donde yo sé, ¿dónde acabaríamos tú y yo si no cantásemos con la gracia de Dios?
Y ¿no eres capaz de ver que tal vez si tú hubieras estado en las condiciones de formación de esa enfermera, con sus mismos estudios, con su misma educación podrías haber hecho lo mismo?
Mi actitud ecléctica creo que es muy distinta de una actitud escéptica. No soy ningún escéptico.
Pero la vida me ha enseñado a intentar no juzgar a las personas, sin los hechos.
Recuerdo que era pequeño, y estaba en la cocina, al lado de mi padre. No sé por qué -tal vez lo dirían en el telediario- salió el tema del aborto. Yo, aunque no lo recuerdo literalmente, me quedé perplejo y delante de mi padre dije algo así: "pero cómo es posible que alguien sea capaz de matar a los niños..."
Mi padre me respondió, más o menos: "no digas de este agua no he de beber..."
Y la conciencia de mi debilidad (en mi escasa trayectoria vital soy consciente de mis ofensas a Dios) no me hace luchar con menos intensidad por lo que creo, pero sí me hace abandonarme más en la bondad de Dios, pedirle que nunca me suelte, y es precisamente el saberme amado por Dios (con lo que eso significa...) lo que me ayuda a tener una existencia feliz.
No juzgaré a la enfermera (en su conciencia está lo que hizo, y si lo hizo adredo, o por falta de formación). Me parece muy poco probable que fuera culpable de su acto. Porque yo no creo que el infierno esté lleno de buenas intenciones. Creo que la buena intención es algo fundamental. Y la intención de esa enfermera muy probablemente no era la de matar a ese niño, más bien quiso ayudarlo. Parece que no buscó su placer. Y fue su entrega la que le ha condenado. Y claro que tendrá que pagar la pena que le corresponda, y asumir su responsabilidad, pero estoy casi seguro de que ante Dios ni siquiera cometió un pecado.
No me parece equiparable su acto con el acto del que conduce borracho.

Cristóbal Buñuel Álvarez dijo...

Paradojas de la vida.

Casi simultáneamente a la noticia de este lamentable error, ha pasado desapercibida esta otra:

"El Colegio de Médicos de Barcelona rehabilita a Morín":
http://www.larazon.es/noticia/el-colegio-de-medicos-de-barcelona-rehabilita-a-morin

Recomiendo, a quien quiera, ver este vídeo de la TV danesa en la que una periodista contacta por teléfono con este señor, diciéndole que está embarazada de 30 semanas y que, como ha roto con el novio, quiere abortar:
http://www.youtube.com/watch?v=wurvgutYi2o

Los medios de comunicación, desde luego, no han mostrado mucha "simetría" entre ambas noticias.

En una se habla de "terrorífico error" y se echa a la enfermera a los leones. Una enfermera que cometió un error, no estaba en su voluntad matar a ese prematuro nacido a las 28 semanas.

De la otra noticia apenas se ha enterado nadie. En el vídeo se ve cómo se planea, con toda la tranquilidad del mundo, la ejecución de un niño de 30 semanas que está en el vientre de su madre.

La enfermera está bajo los efectos de un estrés post-traumático (como estaríamos la mayoría con conciencia del error cometido) a resultas de su error involuntario. El médico que voluntariamente no tiene reparos en ejecutar bebés de 30 semanas está rehabilitado por el colegio de médicos de su provincia.

Sin comentarios.

Anónimo dijo...

Le aseguro, Gonzalo, que el perdón que se echa en falta en la historia que usted suscita no es el mío, porque insultos peores que "niña gilipollas" se me han hecho a mí aquí en su casa, y ni merecen ser mencionados ni lo serán.

Al respecto del tratamiento, no se obsesione porque sea ceremoniosa. De donde yo vengo, hasta que alguien no es presentado por terceros se le ustea, o su equivalente, que es poner una partícula de tratamiento cortés delante del nombre.

Respecto a mis errores, haga el favor de releerme: cometo muchos más que nadie, para empezar porque soy intelectualmente más débil que todos ustedes, notables médicos, para continuar, por mi edad, y para seguir porque mis días son de 19 horas útiles, y créame que eso cunde para meter muchas veces la pata. La cuestión estriba en que yo asumo mis errores, me responsabilizo de mis actos y una vez me enfrento a mi falta, no se la echo por encima a nadie, mucho menos a mis dignos superiores, mi carismática superiora o el Santo Padre. Tampoco llevo a Dios Nuestro Señor la tarea de cargar con mis responsabilidades, y mis errores nunca son "porque Dios ha querido". Creo que en su infinita presencia los errores existen para poner de manifiesto nuestra pequeñez, jamás que son su obra.

Estoy de acuerdo con usted en una cosa: no se debe juzgar en el sentido jurídico, puesto que para eso hay jueces, peritos de la justicia y toda una pléyade de leguleyos que cacarean en la jerga que no dominan. Los médicos diagnostican y creo más bien que en su escrito, aunque no opinando de temas clínicos, usted hizo un "diagnóstico". Probablemente cuando se le estropea la plancha o no consigue poner a funcionar su programa de comprimir vídeos, hace lo mismo, porque para eso ha sido entrenado. Quizá no, comprenderá que no puedo saberlo. Pero es propio de las personas usar sus habilidades para salir de sus problemas o dar interpretaciones de las cosas. Una encantadora hermana que conozco hace años y se dedica a la cocina con escasos y pobres ingredientes suele ver las cosas como problemas culinarios. Y créame, es muy didáctico y rico.

Hay demasiados aspirantes a jurídicos o jurídicos frustrados y eso también sería un buen motivo de análisis. Y con ello pongo mi vista el el auténticamente dramático post de Cristobal. Lo jurídicamente punible no siempre es inmoral. Cuanto antes aprendamos que la Justicia sirve para catalogar respecto a un código, pero que existen muchos más, mejor. Y además la Justicia no vigila ni el más importante ni el más lógico ni el más antiguo de los códigos. Por ejemplo, sacarse mocos de la nariz y después comérselos, no es nada ilegal, pero infringe varios de los códigos a los que me refiero, por ejemplo el del buen gusto y el de la educación. Para una madre, matar a sus hijos no nacidos no es ilegal, pero moralmente entra plenamente dentro del mal y eso hasta los más fanáticos dentro de la progresía lo reconocen y pòr ello dan protecciones especiales y tratamiento especial a estas personas, porque saben que una mayoría no comparte esas acciones.

Sobrectúan.

Y lo hacen porque el aborto es una violencia y defenderlo, legislarlo y normalizarlo es más violento aún.

Para imponer algo violento hay que ser muy violento.

No es un hecho aislado. Para destruir los pilares de la civilización hay que romper vínculos, desprestigiar instituciones, destruir la familia, fomentar la irresponsabilidad, desdibujar la moral. Lean a Pol Pot, es muy ilustrativo. Y eficaz. Diabólicamente eficaz.

elimary dijo...

Vaya, pues yo pasaba por aquí para saludar y me encuentro con ésto... No quisiera entrar en polémicas aunque tengo una opinión firme en todo este asunto. Creo que errar es humano, que todos cometemos o podemos cometer errores, aunque también es cierto que los sanitarios no deberíamos permitirnoslos.
Creo que en esta historia hay dos víctimas claras, por un lado Ryan y su familia y por otro lado una enfermera de 22 años que estoy segura que actuó de buena fé y a la que le costará años, recuperarse, si lo hace, de todo esto... Y nada más.
Saludos a todos y feliz verano. (más caluroso que nunca aquí por el sur... ;-)

Gonzalo dijo...

Qué alegría verte por aquí, elimary.
Un abrazo. En breve me voy al norte, a disfrutar de las lluvias...

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