viernes, enero 29, 2016

Cómo saber si un blog ha muerto

Un blog muere cuando se entierra. Muchos amenzan con una última entrada a modo de carta de despedida previa al suicidio. Intuyo que añorando una avalancha de comentarios rogándote que desestimes tu ideación.
Muchas veces he pensado escribir esa entrada. Pero estos últimos días leo a mis hermanos y veo que han reactivado sus blogs, tanto el de la vida es cuento, como el de profe de natu. Los dos se han pasado a wordpress. Aunque yo sigo aquí con blogspot. Y me percato de que este 2016 ni siquiero he sido tan ingenuo de hacerme el propósito de escribir en el blog. Y he pensado: pues me lo voy a hacer ahora. Voy a volver a escribir más en el blog.
Últimamente sigo los podcast de un tal Michael  Hyatt, del que estoy aprendiendo muchas cosas. Una de ellas es a hacer propósitos. Deben ser concretos, medibles y alcanzables. Así que en un empuje pasional he pensado: "voy a escribir al menos una entrada al año". Después me he dado cuenta de que, sin quererlo, ese propósito se está cumpliendo, así que voy a ser un pelín más ambicioso: "voy a escribir, al menos, una entrada al mes". Sé que no es suficiente para que la gente esté pendiente de qué historia apasionante tienes que contar, pero lo he visto alcanzable. Y además como hoy todavía no ha terminado el mes significaría que empiezo el año cumpliéndolo, lo cual siempre es estimulante.
Estoy contento, este blog no se ha muerto, ni será tan fácil acabar con él. Espero este año contar alguna batallita más pediátrica, o lo que sea.

jueves, mayo 07, 2015

Carta de un alumno de quinto de medicina

Hay veces que recibes textos que te dejan sin palabras. O palabras que te ponen en contexto. No trabajamos para que nos den una palmadita en la espalda. Pero cuando ves que alguien valorar tu esfuerzo te sientes enormemente satisfecho y agradecido.
A veces son las niños o sus padres quienes nos dirigen estas palabras. El otro día le tocó el turno a un estudiante de medicina que nos escribió:

"Sólo quería mandaros un escrito mío a modo de agradecimiento por toda vuestra dedicación hacia nosotros. No nos hemos sentido tan parte del equipo en ningún otra especialidad. 
Creo que sólo vosotros sois capaces de transmitirnos la ilusión hacia la medicina como ningún otro médico. Yo personalmente he aprendido mucho más que medicina con vuestro equipo, sobre todo de vuestra humanidad y humildad hacia los pacientes y sus familias, que son tan importantes en vuestro entorno. 
Gracias a todos los pediatras del equipo por habernos hecho sentir realmente parte del equipo, que no éramos una carga o un factor estresante añadido. 
Creo que los pediatras sois algunas de las personas más maravillosas y humildes que he conocido, ya que ante vuestros ojos los pacientes no tienen estatus social, ni diferencias raciales. Ellos sólo pueden llamar vuestra atención mediante su sonrisa y ternura. 
 Espero que sigáis tan motivados para seguir formando nuevas generaciones de médicos y sobre todo seres humanos".

Querido estudiante:
"Muchas gracias por robar un poco de tu tiempo que podrías dedicar a aprenderte la clasificación de los antiarrítmicos (por ejemplo) para dirigirnos estas palabras. Con este escrito has hecho mucho bien. Nos alegra, y nos motiva para seguir luchando por vuestra formación".

domingo, abril 12, 2015

Y de colofón: carátulas

El otro día terminaron las clases de los alumnos de medicina. Las teóricas, y las prácticas.
Y no se nos ocurrió otra insensatez, a los dos profesores asociados de la asignatura, que dedicar los últimos quince minutos a un breve recital.
Terminamos con carátulas. Una canción compuesta a raíz de una poesía del maestro Iván Carabaño.
Reconozco que es algo surrealista. Que si alguien hubiera entrado en ese momento en la clase habría quedado perplejo; pero bien es cierto que los alumnos lo agradecieron. Al menos nos lo agradecieron, y eso es que les gustó. Porque la medicina es mucho más que un arte teórico.
Me ha dado por hacer el videoclip de la canción, en la versión que toqué (que es una especie de bossa nova rock and rolleada), y es la versión que he grabado para el videoclip...


jueves, febrero 26, 2015

Un curso especial

Me había propuesto hablar de si merece la pena escuchar lo que dicen nuestros pacientes. Y ha sido tal la losa que pesaba sobre esta serie de entradas que nunca empezaban, que he tenido el blog abandonado.
Y hoy lo he querido retomar porque he asistido a un curso con una ponente especial: Lary León.
Yo formaba parte del comité organizador. Y he ayudado a Lary a poner su presentación. ¿Y quién es Lary? Alguien que un día dijo: "Quiero pensar que nací para no dejar indiferente a nadie". Y, al menos conmigo, no ha podido ser más acertada su frase. A Lary le faltan dos brazos y una pierna. Y tiene un corazón hipertrofiado. Y un amor a la vida que se contagia. A ella le gusta decir que no hay discapacidades, sino capacidades diferentes.
La he ayudado, y no porque no tuviera brazos, sino por problemas técnicos al intentar utilizar una presentación de Prezi en un ordenador capado.
Al principio te cortas. Cuando te la presentan tienes claro que no la puedes dar la mano (es que no tiene) así que le plantas un par de besos, lo cual pudiera parecer excesivo para un primer encuentro... Luego me ha pedido agua. Yo miraba la botella, miraba sus muñones, y pensaba: ¿querrá que se la vaya dando...? Siempre estás ahí, dubitativo, no queriendo hacer de más, pero tampoco ponerle obstáculos insalvables. Así que disimuladamente se la he abierto (o al menos aflojado un poquito) y se la he dado.
Está claro que no conocía a Lary. Cuando he visto la destreza que tiene para todo me he quedado avergonzado, y muerto de risa por dentro. Si acaso sería ella quien me podría sacar de apuros manuales.
Hoy Lary ha estado en mi día y no me ha dejado indiferente. Tan es así que he vuelto a escribir en el blog, ¿después de un año? Lary rezuma optimismo, normalidad, espíritu de superación. Lary es genial.
Nunca leerás estas líneas, pero desde aquí te quiero dar un millón de gracias: porque desde hoy mi vida es un poco distinta, es un poco mejor... ¡Estupenda!

jueves, marzo 20, 2014

¿Merece la pena escuchar lo que nos dicen nuestros pacientes?

Empiezo aquí una serie de entradas en las que trataré de responder a esta pregunta. Aunque es evidente cuál es la contestación: "sí, claro que merece la pena". Y no solo a nuestros pequeños pacientes, sino a sus padres. Si alguien conoce bien a un niño es su madre, su padre. Por eso me hace gracia cuando un médico joven se mofa de la madre: "dice que tiene fiebre y viene con treinta y seis y medio".  O si llega con treinta y nueve le pregunta desconfiado "pero, ¿es que no le ha dado nada para la fiebre?"
Por regla general me fío siempre de lo que me cuentan mis pacientes y sus padres. Quizá sea un ingenuo.
¿Qué es escuchar? “Escuchar es prever lo que te van a decir, y sorprenderse cuando no coincide."
Recuerdo que este verano me sorprendió mi hijo de seis años mirando por la ventana. Me preguntó: ¿qué haces, papá? Contemplar -le contesté- ¿Tú sabes qué es contemplar? Sí -me respondió muy seguro- es mirar para aprender.
Pues algo parecido podríamos atribuirle a la escucha. "Escuchar es oír para aprender". Y ¿cómo debe ser nuestra escucha?
Trataré de contestar en próximos posts...

martes, diciembre 31, 2013

Feliz Año Nuevo

Termino el año trabajando. Estoy de guardia y curiosamente en los últimos minutos han dejado de acudir pacientes. Se ve que las cosas urgentes a veces pueden esperar (luego se acumularán, después de las uvas). Y quiero felicitar el año a todos los que os asomáis a esta bitácora.
Hoy ha sido un día tan ajetreado que ni siquiera me ha dado tiempo a reflexionar sobre el año que termina.
Así que lo dejo para el año que viene.
Que tengáis feliz año nuevo, lleno de amor.

viernes, diciembre 06, 2013

Son cosas de la edad

Se acercan los 40, peligrosamente. A cada uno le da por una cosa, y a mí me ha dado por organizar un concierto con y para mis amigos. Y quería invitaros, aunque dudo que alguno siga asomándose por aquí.



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