miércoles, enero 07, 2009

Educar en positivo

Feliz Año Nuevo a todos.
Yo soy del tipo de personas que se hacen propósitos cuando empieza el año (de hecho el otro día comentábamos entre amigos que hay dos tipos de personas, las que se hacen propósitos al comenzar el año, y las que no, y yo pertenezco al primer grupo).
Bueno, el caso es que hay algo que aprendí el año pasado, y quiero poner en práctica éste. Lo aprendí en una "escuela de familias" donde nos enseñan a educar a nuestros hijos. Sé que a alguno ya le está asomando una sonrisilla, sé que varios habéis pensado: "pero si nadie te enseña a educar". Yo era de los que pensaba un poco así, pero el tiempo me ha enseñado que estaba equivocado. No sólo se puede enseñar a educar, sino que pienso que en pleno siglo... XXI (¿no?) todo padre que se queje de la educación de sus hijos y no haya ido a una escuela de familias no debería lamentarse, sino aplicarse e ir a alguna.
Pues una de las cosas que descubrí (ya lo sabía, pero lo descubrí, ocurre a veces) es que hay que educar en positivo. Y que eso se aplica a todo.
¿Y cómo se hace eso? Evidentemente no voy a desvelar yo aquí, en un rato, todos los secretos, porque si no, no sé de qué comerían los que organizan escuelas de familias, y es una lástima, pero esto no se puede bajar con el eMule...
Para que me entendáis os voy a poner un ejemplo: en mi hospital los pijamas, en general, están más planchados. Yo, alguna vez, en el vestuario he mostrado mi arrugado pijama a un compañero mientras decía: ¿pero tú te crees que nos pueden entregar esto? A lo que el compañero sin dudarlo afirma: pues a mí el otro día me dieron uno que no tenía ni un bolsillo cosido. Justo en ese momento entra otro, que al hilo de la conversación afirma: si es que estos de lencería cada vez traen peor los pijamas...
¿Qué ha ocurrido? Se ha creado sinergia negativa. ¿Qué he conseguido iniciando esa conversación? Encabronarme, con perdón; encabronar a los demás, también con perdón. Y por supuesto: no solucionar nada.
Tal vez este ejemplo no resulte familiar a algunos. ¿Pero os suenan afirmaciones como la de "que comida más mala dan en el hospital?
En fin, resumiento, que me estoy alargando. Lo verdaderamente útil es la educación en positivo, que crea sinergia positiva. Consiste en hablar de las cosas buenas. Y las cosas malas decirlas a quien pueda poner alguna solución real.
Si estáis un poco atentos, los que trabajáis en un hospital, en seguida detectaréis mil ejemplos de sinergia negativa (porque yo, desde que soy consciente las encuentro a miles, empezando por las que origino yo).
Bueno, sin más rollos. Aquí tenéis mi propósito para este año que comienza: educar en positivo.

2 comentarios:

Juana dijo...

"¿Cuál es el efecto del pensamiento positivo?

Si cien personas piensan positivamente, otras cien pensarán
positivamente, pero si cien personas piensan negativamente, mil
personas pensarán negativamente. Ese es el poder de la mente negativa.

En esta sociedad, sin duda, hay muchísimas más personas bondadosas que personas perversas, pero parece ser que las malévolas se organizan mucho mejor que las benevolentes. Es necesario empezar a modificar las estructuras básicas de la mente. Y eso se consigue con sosiego, con
quietud, centrándose uno en el propio universo interno."
Ramiro Calle

Pues nada a organizarnos para "crear escuela"

José Luis Contreras Muñoz dijo...

Muy buen propósito y ojalá lo cumplas

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