martes, diciembre 02, 2008

El gafe no existe

Desde hace un tiempo estoy tratando de desmontar entre la forma de pensar de mis colegas dos realidades que se me antojan poco científicas.
La primera de ellas es la del gafe. No es raro escuchar afirmaciones como la de: "seguro que estaba Fulanito de guardia, porque es gafe".
Ya ha pasado un tiempo, empiezo a peinar canas, y me he dado cuenta de que el gafe no existe: es cuestión de tiempo y guardias. Cuantas más guardias hagas en tu vida más posibilidades de que te encuentres ante un caso difícil.
Recuerdo al terminar mi residencia que me dijo una auxiliar, completamente convencida: "tú, Gonzalo, la verdad es que vaya guardias tan buenas que has tenido..."
No es que yo hiciera guardias para que se compadecieran de mí, y para que después de cada guardia me dijeran: "pobrecito, que cansado se le ve al pobre pediatra..." Pero reconozco que sienta mal cuando haces guardias (y todo aquél que las hace sabe lo que suponen) que alguien piense que te has pasado la noche durmiendo (y ojalá fuera así).
Lo que sí es cierto es que hay gente más y menos estrambótica, y gente que se compadece más de sí mismo que otras, y gente que hasta cuando tiene una buena guardia le reconoce aceptarlo...
En fin, sé que es una tarea difícil. Pero al igual que estoy convencido de que la amoxicilina no cura los rinovirus, estoy convencido de que no existe el gafe.
Y si tú eres médico, y alguna vez has pensado que existe el gafe, reconsidéralo, por favor. Y si no estás de acuerdo creo que tienes los mismos argumentos para empezar a tratar los catarros con amoxicilina (como dice el viejo refrán: "Britapen y no mires a quien")

3 comentarios:

Señorita Tulp dijo...

Yo opino lo mismo ;) Somos nosotros los que nos convertimos en "gafes" cuando nos dedicamos a ver el vaso siempre medio vacío.

elimary dijo...

Que no, de verdad, que el gafe existe... En mi caso va por temporadas. Hay veces que mis guardias en comparación con las de mis compañeros son juegos de niños y otras, como viene sucediendo últimamente, en las que parece que sólo estoy yo para atender todas las desgracias.
Que sí, que ya sé que no es más que casualidad, aunque mis compañeros me hagan burlas con el tema y yo vuelva a casa cada vez más cansada... Y de verdad que no es autocompasión ni pesimismo, guardias malas nosotros no las tenemos todos los días y si las 2 que hay a la semana me tocan a mi desde hece meses... Qué es lo que está ocurriendo si no es que soy gafe??.
Un abrazo.

Guillermo dijo...

Pues no lo sé. Pero yo creo que la suerte, como cualquier otro fenómeno biológico, tiene una distribución normal: hay una poca gente suertuda y otra poca con mal fario. Pero también creo que con buenas o malas cartas, depende de cada uno hacer una buena o mala jugada; que la vida es muy compleja y lo que hoy parece mala o buena suerte puede, a la larga, tener consecuencias contrarias. Un ejemplo al hilo de lo que comentabais: cuando hacía guardias tenía un compañero que las solía tener malas (le caían las urgencias vitales, se torcían los ingresados…),y yo, al contrario, solía tenerlas buenas. Al acabar la residencia él tenía más experiencias y destrezas que yo y ganó, con toda justicia, una plaza hospitalaria a la que nos presentábamos. ¿Quién tuvo mala y buena suerte?.
Saludos.

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