jueves, marzo 15, 2007

Estoy hecho un investigador

Después de tres años en los que había dejado mi doctorado en el olvido, hoy me he presentado ante el Tribunal, para convalidar mi periodo de residencia por el trabajo de investigación.
Tras una llegada estresante (apenas cinco minutos antes del acontecimiento y con la vejiga urinaria "a rebosar") he aparcado junto a un parque. Tal era entonces mi necesidad, y tan cercano el árbol, que ni corto ni perezoso me he desahogado allí mismo. Mi mayor temor, aunque improbable, era que pasara por allí, rezagado, algún miembro del Tribunal y me viera en tan lamentable escena, lo cual no ha ocurrido.
Ya una vez allí me ha tocado exponer el primero. Tenía diez minutos para resumir alguno de mis trabajos realizados durante la residencia. Yo había escogido los que me parecían más interesantes: en total cuatro. Reconozco que me lo había preparado bien, pues estas dos últimas semanas he estado con la consulta tranquila, y he tenido tiempo para dejarlo muy apañadito. Pues bien: después de terminar la exposición el primer miembro del Tribunal me dice: con esto que ha presentado usted, no demuestra sus capacidades investigadoras. Ya os podéis imaginar: yo con cara de póquer, en parte pensando: "si usted conociera realmente mis capacidades investigadoras entonces sí que se iba a deprimir", he aguantado el chaparrón lo más estoicamente posible y he esbozado una especie de sonrisa compungida al final. El segundo miembro del Tribunal ha sido más benévolo, y el tercero se ha limitado a preguntarme: ¿piensa usted hacer el doctorado? Yo, tras un corto silencio, ante la curiosa pregunta, he contestado tímidamente (sin terminar de creérmelo ni yo): sí. Y no me ha preguntado nada más. Ante estas preguntas siempre te cabe la duda: ¿le habré sorprendido por brillante o por tonto? Ya me pasó la primera vez que me examiné del carné de conducir. A los dos minutos me dijo el examinador: ya puede aparcar. Entonces creí que me había visto tan suelto con el volante que no necesitaba ver más para aprobarme (por supuesto me había saltado un ceda al paso sin darme cuenta...)
En fin, para mis otros tres compañeros que exponían todo han sido alabanzas y parabienes, con lo que se me ha quedado un poco la cara del tonto del grupo...
Cuando se lo he contado a mi mujer, lejos de consolarme, se ha empezado a reír a carcajadas, y yo con ella. Prefiero tomármelo así: cosas realmente importantes hay muy pocas.
Pero no os vayáis vosotros a reír también de mí, porque aunque no os lo creais me han aprobado, así que el esfuerzo ha merecido la pena: estoy hecho un investigador...

7 comentarios:

Raquel dijo...

:) Enhorabuena.

Melian dijo...

Con lo del incidente en el parque has perdido muchos puntos para mí y menos mal que no te pillaron... pero me he reído con el post ;)

Muchas gracias por el enlace, la verdad es que tu blog es de los que más me gustan.

Anónimo dijo...

Enhorabuena!!! Te lo mereces!

PD: que no se vuelva a repetir lo del aparcamiento... imagínate que todas lo hiciéramos...

Ana dijo...

Me gusta mucho tu blogg. Te dejo el enlace del mio , te tengo como enlace de interes para que la gente te visite
http://wwwgalberlbloggercom-ana.blogspot.com/

Gonzalo dijo...

Siento lo del parque: fue algo excepcional, lo prometo, no os penséis que voy por ahí regando la península...
No volverá a ocurrir...

José Luis Contreras Muñoz dijo...

Felicitaciones.

Gonzalo dijo...

Muchas gracias Dr. Contreras.
Su felicitación tiene mucho valor, ya que viene de un Médico (con mayúsculas), quien me evaluó también era médico, no lo conocí tiempo suficiente como para opinar de él (además es evidente que tengo motivos poco objetivos para valorarlo negativamente), pero me recordó a aquellos médicos que veía en la facultad, con aires de grandeza y escasa preocupación por los pacientes.
Un saludo Doc, y muchas gracias.

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